REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

«Perdonar supone asumir una identidad superior que la que tenía previamente la persona que fue dañada» -David Whyte

"Perdonar supone asumir una identidad superior que la que tenía previamente la persona que fue dañada” -David Whyte - Psyke Blog

Cuando una persona querida comete una acción que nos hace daño injustamente (según nuestro punto de vista), aparecerá la rabia con toda su fuerza, haciendo muy difícil que la podamos perdonar. La danza incesante entre la rabia y el perdón es quizás una de las facetas más difíciles de equilibrar y afrontar en esta vida.

La filósofa Martha Nussbaum afirma que, a pesar de la justificación moral de la rabia a lo largo de la historia como señal para detectar las injusticias, la rabia enmascara otras emociones agazapadas en nuestro subconsciente -como el odio, la venganza y el rencor- que se interponen a la conexión y la resolución del conflicto generado.

Detrás de la respuesta de enfado o rabia, se esconde una combinación de inseguridad personal y vulnerabilidad.

Por eso, la rabia cumple la función de fomentar coraje y energía con el objetivo de procurarnos una sensación de control y superioridad, cuando realmente no la poseemos…

La rabia se dispara, pues, a partir de la acción que ha ocasionado el daño y se puede llegar a percibir –muchas veces equivocadamente- como una acción deliberadamente malvada. El error está en focalizar toda la energía de la rabia sobre una persona. Siempre es mejor focalizar la rabia en la acción y no en la persona que ha cometido esa acción. Sino, acabaremos demonizándola y no habrá vuelta atrás posible, si es eso lo que queremos. Hemos de tomar el tiempo necesario para que bajen las defensas que impiden acceder a las cualidades humanas que todos poseemos.

Y es que el auténtico perdón requiere “un viraje en el corazón” por parte de la víctima. Para llegar a perdonar, se debe soltar la rabia en pro de una emoción elevada como la compasión, que nos llevará hacia la comprensión y posteriormente, cuando toque, al perdón. Este viraje supone siempre una elección consciente, porque es contra-intuitiva, ya que es lo último que le nace hacer a la persona que se siente injustamente tratada y está enfadada y rabiosa.

Si existe la confianza, también existe la posibilidad de que alguien traicione esa confianza. Incluso nosotros mismos podemos hacer daño sin querer.

Qué hacer cuando eso ocurra, supone uno de los dilemas humanos más complicados de resolver. Un buen punto de partida sería empezar a soltar nuestras expectativas, tantas veces idealizadas sobre las personas que al fondo (y qué fácil es olvidarse), son tan humanas como nosotros…

Confiar significa abrirnos a la posibilidad de la traición y, por tanto, a un daño tremendamente profundo. Significa relajar las estrategias de auto-protección con las que habitualmente transitamos la vida, otorgando mucha importancia a las acciones de los demás sobre las que tenemos poco control. Supone, entonces, decidir vivir deliberadamente con un cierto grado de indefensión

Extractos de “Anger and Forgiveness: resentment, generosity, justice” de Martha Nussbaum (Rabia y Perdón: Resentimiento, generosidad, justicia).

Ilustración “El camino de los ángeles rebeldes” de William Blake para “Paradise Lost” de John Milton.

Sugerencia – Meditación n. 22: “Meditación del Perdón”

Podemos causar daño y nos pueden causar daño, consciente o inconscientemente, movidos por el dolor, el miedo, la ira o la confusión. Esta meditación ayuda a cultivar el perdón hacia nosotros mismos y hacia los demás sin forzarnos, permitiendo que la intención de perdonar resuene en nuestro corazón. Buena práctica…

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