THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

¡Ojo!: que si te haces completamente responsable de tu vida ya no tendrás a quien culpar

Uno de los resultados de tener tantos libros y podcasts de autoayuda a mano es que, gracias a su existencia, muchas personas pueden identificar con claridad sus patrones de comportamiento y obstáculos que se interponen en el camino e impiden su cambio.

Frases como: “Tengo pánico al compromiso, mi madre nos abandonó cuando tenía cuatro años”; “He de demostrar constantemente mi valía, para mi padre nunca fui suficiente” pueden ser ciertas, pero fusionarnos con este tipo de fijaciones también sirven de buena excusa para no levantar el culo de la silla.

¿A cuántas personas conoces que comprenden clarísimamente la naturaleza de su problema, pero no saben qué hacer para deshacerse de él? La esencia de cualquier posibilidad de transformación supone “dejar ir”, “liberarse” de estas pegajosas creencias y convertirnos en nuestros propios padres. Es decir, dejar la fantasía infantil y madurar, de una vez por todas, y hacernos responsables de nosotros mismos.

El “problema” es que si soltamos estas etiquetas nos quedamos solos ante nuestro “problema” (valga la redundancia) sin nadie a quien responsabilizar (es decir: culpar). El victimismo siempre tiende a la comodidad.

Al final muchos optan por convivir con sus creencias por costumbre y acaban descubriendo en ellas ciertas ventajas (lo que en psicología se denomina ganancias secundarias). Perpetúan sus dramas porque ven que generan atención y simpatía en los demás, les permite evitar tomar acciones y les mantiene recluidos en esa peligrosa zona de confort para no retarse ni arriesgarse a comprobar que realmente no quieren hacer el esfuerzo de asumir su enorme parte en un asunto que les tiene tan hundidos.

Hagamos un juego: imaginad que los resentimientos, miedos y dramas pesaran kilos. A cada creencia incapacitante ponedle un peso y subírosla a la chepa. Si dedicamos toda nuestra energía a sostener el peso de las quejas que tanto detestamos, es evidente que no nos quedarán fuerzas para avanzar.

Estamos ante una bifurcación y hemos de tomar una decisión. Podemos seguir agarrados a estas viejas limitaciones que nos inmovilizan, o tirarnos del precipicio soltando lo que nos es tan familiar (y tan dañino).

Pon consciencia: tú decides…

“En la vida ‘cambiar’ es como estar navegando en un barco en altamar: debes construir un nuevo barco con el material del antiguo en el que estás navegando. No puedes irte a la orilla, destruir el antiguo y construir el nuevo. Has de reconstruir el nuevo barco mientras sigues navegando.” -Otto Neurath

Viñeta del humorista argentino Tute