THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

¿En este último mes, cuántas veces has dicho SÍ cuando querías decir NO?

¿Y cuál fue el precio? A pesar de saber que necesitamos establecer límites, nos cuesta mucho hacerlo, pues tememos perder la relación con alguien que queremos, o nos da tanto miedo el conflicto que preferimos sacrificarnos antes de enfrentarnos al enfado del otro.

No ponerlos, sin embargo, nos hace daño y arremete contra una piedra fundamental de la autoestima: el respeto a uno mismo…

Es necesario saber los distintos tipos:
EMOCIONALES: las dependencias emocionales se generan en familias emocionalmente “dependientes” donde sentimos culpa cada vez que nos distanciamos o buscamos satisfacer nuestras necesidades básicas que pueden no coincidir con las establecidas por la familia.
Se pueden dar en todos los vínculos afectivos: familia, pareja, hijos y amistades (incluso jefes/jefas) en los que de algún modo sustituimos nuestra interacción parental en base a la AUTORIDAD que supone para nosotros (qué criterio sigue mi padre? Pues yo lo sigo, aunque no sea lo que realmente pienso por no salirme del grupo familiar…quizás ni me lo cuestione, porque lo hago mío al 100%)
¿Cómo se expresa?
a) Cuando despreciamos lo que los demás sienten, o los demás desprecian lo que yo siento. Lo que siento solo yo sé lo que es, y lo que el otro siente es solo suyo. No podemos asumir –desde nosotros- lo que ha de sentir el otro en cierta circunstancia…
b) Cuando justificamos o pedimos justificación a los demás cuando ponemos límites o nos los ponen. He de presentar la evidencia por sentirme cómo me siento y la realidad es que todos tenemos el derecho de sentir lo que sentimos (no lo encargamos). PISTA: si te sientes en la obligación de justificarte en exceso, lo más seguro es que tus límites están confusos…
c) Cuando pensamos que hemos de estar disponibles cuando alguien nos necesita. No siempre estamos disponibles. No es justo que se piense que siempre lo estamos y estamos en nuestro derecho de decir “en este momento no puedo porque tengo muchos asuntos qué atender”.
No hay compasión sin autocompasión…
d) Temas inapropiados en el contexto: esta situación COVID nos ayuda a ver quién puede o no puede asumir tanta desazón. Y no entrar si el otro nos agobia (decirlo) y tampoco agobiar al otro con lo que está bien o lo que está mal (es mayor de edad, tiene lucidez, tendrá que asumir su propia responsabilidad).

1) MATERIALES: cuando prestamos nuestro coche, dinero, o piden dormir en nuestra casa o nos piden ropa. Nos lo devuelven en las mismas o mejores condiciones? Nos han enseñado a devolver las cosas mejor que las hemos recibido, pero no todos han tenido esa misma educación. Por eso hace falta poner límites. Si no lo hacemos y abusan de nosotros, primero la “culpa” es nuestra, segundo los criticaremos duramente por abusar (por no tomar nosotros la responsabilidad de asumir que somos laxos y no los ponemos porque tenemos miedo)

2) TIEMPO Y ENERGÍA: cuando nos piden estos recursos que por nuestras ocupaciones (libremente elegidas) no podemos cumplir. A veces estamos agotados y nos dicen que no les hacemos caso o que estamos trabajando demasiado y no les atendemos (es nuestra elección)…nos puede servir de aviso, pero estar con alguien o que alguien esté con nosotros por mala conciencia…¿es lo que queremos?

a) Acabar tarde en una cena o fiesta e insistimos en que se queden (ojo, ¿no insistir es que te es igual su presencia?) ¿y si lo hacen contigo? ¿Te gusta?
b) Llegar tarde: la impuntualidad dice que no respetas el tiempo del otro. O cuando alguien anula un encuentro repetidamente…¿lo decimos?
c) Cuando alguien no quiere conectar. Necesita espacio e insistimos conectar cuando el otro no quiere (hay que saber diferenciarlo de la comunicación pasiva-agresiva)…

3) MENTALES: cuando intentan forzar las opiniones de los otros como que son más importantes o rigurosas que las nuestras. No hemos pedido opinión. Aunque podamos estar equivocados de cara a ellos, es muestra opinión y tenemos derecho a mantenerla. Opiniones diferentes hay tantas como cerebros diferentes. No deja de ser una violencia a nuestro derecho a pensar libremente…

4) FÍSICOS: ahora más que nunca tenemos en cuenta la proximidad, el roce (el tacto). Estar más cerca en el sofá, tocarse…hay que asegurarse que no te empujan si te sientes incómodo en ese momento…incluso comentarios sexuales inapropiados, tienes derecho a decir “este tipo de comentarios no me gustan”…

La fórmula de Bartleby fue muy ingeniosa. Cuando no quería hacer algo que le pedían, simplemente decía…

“Preferiría no hacerlo…”

Frase del libro “Bartleby el Escribiente” de Herman Melville.
Viñeta del caricaturista e ilustrador estadounidense, Saul Steinberg.
Sugerencia: Meditación “Pausa de compasión hacia uno mismo” en www.psyke.es. Esta meditación nos ayuda a tomar consciencia de cómo nos respondemos en momentos en los que nos sentimos dolidos en situaciones emocionalmente difíciles, en las que pensamos que no deberíamos sentirnos vulnerables. En estos momentos es muy importante aprender a ofrecernos cariño y consuelo con un gesto físico de afecto.