THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

“La buena vida es la que está inspirada en el amor y guiada por la sabiduría” -Bertrand Russell

La historia de la Cenicienta ha sido desde siempre una historia de amor, pero también de abuso de poder de las hermanastras (por celos y envidias) y, más oculto todavía, de vergüenza por la posición social de la protagonista.

La hemos visto y disfrutado en nuestra infancia y, ahora de mayores, es posible descubrir una nueva perspectiva. Aprendemos a gestionar nuestras facetas desagradables muchas veces obviándolas, pero lo cierto es que el camino liberador –aunque doloroso- está en acogerlas y afrontarlas.

Brené Brown dice que “acoger nuestra historia de vida es difícil pero lo es mucho más huir de ella. Abrazar nuestra vulnerabilidad supone un riesgo, pero no es tan peligroso como darle la espalda, pues supone darle también la espalda al amor, al sentido de pertenencia y a la alegría”, experiencias todas que son las que más nos exponen a nuestra vulnerabilidad en estado puro. “Solo cuando exploramos nuestro lado más oscuro, podemos descubrir la fuerza de nuestro poder”.

En este sentido, recordemos la Cenicienta original: en el primer encuentro en el bosque, el príncipe miente y le dice a la cenicienta que es tan solo un aprendiz en el palacio. Ella evita responder sobre su procedencia.

En el segundo encuentro en el Salón de Baile en el que el príncipe ha de elegir “esposa”, ella descubre que él es el príncipe y él cree que ella es una princesa. Por vergüenza, ella sigue ocultando su procedencia.

El tercer encuentro se produce en la casa de ella cuando el príncipe busca a la propietaria del zapato de cristal. Al final la Cenicienta reúne el coraje suficiente para mostrarse tal cual es, sin disfraz. Al bajar las escaleras, el Hada madrina narra: “¿Será suficiente mostrarse tal cual es? Ya no hay magia que la pueda encubrir ahora. Quizás sea el mayor riesgo que cualquiera de nosotros podamos asumir: ser vistos tal cual somos”

No se puede amar lo que no se conoce…

No podemos amar ni sentir amor profundo sin aceptarnos ni asumir, en algún momento de nuestras vidas, que ya somos suficientes…

La autora Rebecca Solnit, convencida de que “para cambiar el mundo hay que cambiar las historias”, libera a cada uno de los personajes del cuento de “La Cenicienta” (de 1919) y les confiere la dignidad de Ser Humano, libre de las constricciones impuestas por sus creadores.

Ilustración de Arthur Rackham para “Cinderella Liberator” de Rebecca Solnit.