THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

Perseguir la perfección revela un sentimiento subyacente de “no ser suficiente”

Además, la perfección absoluta es inalcanzable porque siempre se puede ser más perfecto. Es la zanahoria que nunca se consigue atrapar: una carrera estéril que genera miedo al fracaso y un sentimiento permanente de insuficiencia…

Es cierto que hemos de procurar ser rigurosos en el desempeño de nuestro trabajo y nuestra vida de forma constructiva. Pero ha de ser superándonos a nosotros mismos “a pasitos”, no desde la comparación con los demás sino con nosotros mismos.

Debajo de la búsqueda de la perfección está el miedo al aislamiento, a sentir vergüenza si no se cumple bien el papel que nos hemos designado en nuestra mente, bien por educación: “has sacado un 8, podías haber sacado un 10”, o por creencias aprendidas “yo he de ser mejor que mi padre”. Esta situación genera el conocido “síndrome del impostor”: “quedo bien, lo estoy haciendo bien, pero he de mantener el nivel o los demás me descubrirán”. Este miedo está enraizado profundamente en el cerebro más primitivo (el reptiliano): “si fallo me van a rechazar y, por tanto, voy a perder el amor que tanto necesito”.

Si te están -y te estás- siempre evaluando, va a subyacer siempre un sentido de inseguridad. Crecemos intentando demostrar que somos más inteligentes de lo que realmente somos. Nuestra propia cultura competitiva cultiva este mecanismo que impide la espontaneidad y la creatividad.

¿Cuál es tu versión del miedo al fracaso?

Trae a la conciencia alguna situación en tu vida en la que has sentido este tipo de miedo: pregúntate ¿cuándo siento que no soy suficiente y temo no estar a la altura? ¿es en el trabajo o en alguna relación interpersonal; es por alguna equivocación que pueda provocar en mi la sensación de pérdida del amor de los demás? Por el momento solo toma conciencia de las sensaciones físicas que aparecen, como un testigo imparcial, sin juzgarte, e intenta conectar con lo que sientes. Permanece en contacto con las sensaciones y date cuenta del tipo de pensamientos que aparecen. Date cuenta de lo que anticipas que va a salir mal y que va a ser negativo o desagradable. ¿qué estrategias utilizas para protegerte? Solo siente cómo el miedo al rechazo vive en tu cuerpo o en tu corazón.

Siéntelo ahora no tanto como “mi miedo” sino como “el miedo”. Este es uno de los miedos universales más arquetípicos. De esta forma estás atestiguando lo que significa estar atrapado en este tipo de miedo: date cuenta de cómo se estrecha la mente y cómo se contrae el cuerpo. Intenta observarlo con amabilidad y cariño hacia ti mismo, diciendo “este es el miedo a sentirme rechazado”. Si te familiarizas con lo que sientes, puedes empezar a tomar los pasos necesarios para “soltar”, para abrirte, despertarte y salir de la pesadilla, de la que solo se sale soltándola…