THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

Solo nuestro propio amor incondicional nos puede salvar

Los que han sentido carencia afectiva en su juventud suelen tomar la vía más rápida para suplir el vacío: buscar el amor y el reconocimiento externo. El amor viene, pues, de fuera hacia dentro. Ese tipo de amor es esclavo y dependiente, pues si un día dejan de recibir afecto por una ruptura o conflicto, el derrumbe está asegurado.

Es primordial, pues, aprender a nutrirnos desde dentro, desde nosotros mismos.

Y me preguntan ¿y eso cómo se hace? Cómo puedo aprender a quererme? Y respondo: “empezando por lo más sencillo: tratarnos a nosotros mismos tan bien como tratamos a los demás”. Se trata del círculo inverso al aprendido en nuestra cultura: desde dentro hacia dentro. Aprender a querernos, a nutrirnos y a cuidarnos para no ser tan dependientes de ese reconocimiento y amor externo.

Si todo empieza por uno mismo, esta es la semilla más importante, la básica, la crucial para, una vez germinada, poder dar de manera auténtica porque no parte desde la necesidad de recibir, sino de la posibilidad de DAR porque ya poseemos ese amor pleno dentro de nosotros. Sería entonces como una fuente a la que le sobra agua ¿cómo no ofrecer el exceso de agua a toda la comunidad? Casi sería imposible no hacerlo. Te doy porque soy el origen, porque está en mí y es rico y puro y no necesito dártelo para que me lo agradezcas.

El amor es una energía poderosa, regeneradora y tremendamente nutritiva que se aplica siguiendo la premisa de ser nuestros mejores amiga/os. Siempre, pero sobre todo cuando lo estamos pasando mal, cuando estamos sufriendo.

Digo: Prepara tu comida favorita y ponte una flor en una jarrita en la bandeja…

¿Y si no tengo una flor en casa?

Digo: coges unos lápices de colores y te la pintas para ti…solo para ti…

Ilustración: adelaxd
Sugerencia: Meditación nº 11 “Cultivando la autocompasión” en www.psyke.es en AUDIOS, nos ayuda a aprender a traernos calidez y amorosidad hacia nosotros mismos. Cuando se aplica con honestidad, produce una presencia conectada y amorosa, que amortigua los estados anímicos negativos y ensalza los positivos.