Estamos con nosotros mismos desde que nacemos pero nunca acabamos de conocernos del todo. La vía de la conciencia que emprendemos con la práctica de Mindfulness nos ayuda a aprender a discernir -antes de que sea demasiado tarde- cuándo estamos cayendo en una espiral tóxica que puede llegar a enfermarnos, y cómo saber parar, tomar distancia y elegir un camino sanador que nos saca de nuestra propia trampa.
En este sentido, el auto-cuidado es el mejor camino y está íntimamente relacionado con la auto-compasión. Se trata de captar el momento de no retorno, en el a menudo inevitablemente caemos, y amigarnos con nosotros mismos en un instante mínimo para salvarnos de ser engullidos por el trance que nos lleva a sobrepasarnos y a enfermar.
Y es que acometemos muchas acciones que luego nos sobrecargan y no sabemos salir de ellas por miedo a la decepción de los demás.
¿Y qué pasa cuando no queremos fallar a los demás, pero nos fallamos a nosotros mismos?
¿Cuál es el precio?
¿Podemos, realmente, con todo?
Se trata de equilibrar el trabajo y las obligaciones con el ocio y el descanso. Tomar tiempo para nosotros, por ejemplo, ante una situación que exige de nuestra entrega y dedicación parece contraintuitivo y, sin embargo, es la mejor protección para nuestro sistema inmunológico y previene que acabemos nosotros sobrecargados y emfermos, inhabilitados para cuidar al otro. El auto-cuidado, así entendido, forma parte de nuestra “responsabilidad preventiva” que tanto promovemos con la práctica consciente del Mindfulness.
Y es que tomar tiempo para nutrirse es el paso previo para poder cuidar y nutrir a los demás…
Traducción:
Un permiso singular que te puedes dar hoy mismo:
No tienes que ser fuerte
No tienes que poner cara de valiente
No tienes que calmarte y reponerte
No tienes que sostener el mundo para que otros estén más cómodos
Solo necesitas un poco de tiempo
Y un poco de gracia
Y atención amable y delicada
Tomar tiempo para nutrirte no es perder el tiempo, es una forma de capear el temporal
Sugerencia: Meditación nº 10 “Cultivando la autocompasión” en www.psyke.es en AUDIOS. Cuando se aplica con honestidad, produce una presencia conectada y amorosa que amortigua los estados anímicos dificultosos, traeyéndonos calidez y amorosidad hacia nosotros mismos en el momento en el que detectamos nuestra necesidad.