THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

La salud social es igual de importante que la salud mental y la física… 

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Somos conscientes de que hay que cuidar el cuerpo. Hemos de caminar, dormir, comer mejor, movernos, hacernos analíticas, bajar el azúcar y aprender a respirar antes de explotar. También hemos entendido, por fin, que la salud mental importa. Ir a terapia, meditar, poner límites, aprender a regularnos y dejar de tragarnos todo lo que nos pasa por dentro es crucial. Pero hay una tercera salud de la que se habla poco y que puede afectarnos más de lo que imaginamos: la salud social.

La salud social tiene que ver con la calidad de nuestros vínculos. No solo con tener gente alrededor, sino con sentirnos atendidos, apoyados, queridos, significativos e incluidos. Es poder llamar a alguien cuando se nos complica la vida; es tener una mesa donde sentarnos sin tener que fingir; es saber que pertenecemos a algún lugar, por pequeño que sea. Si la salud física tiene que ver con el cuerpo y la salud mental con la mente, la salud social tiene que ver con nuestras relaciones.

En 2023, la Organización Mundial de la Salud creó una Comisión sobre Conexión Social para alertarnos de que la soledad y el aislamiento social son una prioridad global de salud pública. Su informe advierte que la desconexión social tiene efectos serios sobre la salud, el bienestar y la sociedad. Somos seres sociales. Estamos programados para sobrevivir en relación.

Una persona puede estar haciendo muchas cosas “bien hechas” y, aun así, sentirse desconectada. Puede comer sano, hacer ejercicio, tomar suplementos, meditar diez minutos al día y tener la agenda perfectamente organizada, pero, si no tiene conversaciones reales, cara a cara, si nadie le espera ni le escucha de verdad, parece que algo se va apagando poco a poco.

La soledad no siempre se nota desde fuera. Hay personas con familia, pareja, trabajo, grupos de WhatsApp y muchos conocidos y, aun así, tienen compañía, pero no se sienten acogidas. Por eso la salud social no se mide por la cantidad, sino por la calidad de la conexión con nuestros contactos.

El informe del Dr. Vivek Murthy sobre la soledad y el aislamiento social fue contundente: el aislamiento social se ha asociado con más riesgo de enfermedad cardiovascular, ictus, ansiedad, depresión y deterioro cognitivo.

Las relaciones no son un lujo que atenderemos cuando tengamos tiempo. Son una infraestructura vital. Igual que no diríamos “ya dormiré cuando pueda” sin esperar consecuencias, tampoco deberíamos decir “ya veré a mis amigos cuando tenga tiempo”. La vida social se atrofia si no se entrena. Si no sales, cada vez te apetecerá menos salir.

Hemos de revisar nuestra agenda y preguntarnos: “¿he hecho ejercicio?, ¿he descansado?”, y también: “¿he cuidado mis amistades?, ¿he pedido apoyo?, ¿he ofrecido mi presencia?”. Una vida saludable no es solo una vida larga, es una vida acompañada, significativa y compartida.

Nuestras relaciones son un recurso sin explotar, una fuente de sanación escondida a plena vista.

Cita de Vivek H. Murthy para su libro Our Epidemic of Loneliness and Isolation, de 2023.

Ilustración de Carla Torres en colaboración con Nat Jaspar para su libro Larry and Friends, de 2014.

Sugerencia: Meditación n.º 18: “Meditación del Amor y las Relaciones”. Permite abrir nuestro corazón para ser conscientes del amor que recibimos de las personas que nos rodean y para saber dar ese amor a todas las personas, sabiendo que es un bien preciado para nuestro bienestar y también para el bienestar de las personas con las que compartimos nuestro afecto. Buena práctica…

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