THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

“Construimos castillos de arena a la orilla del mar y cuando sube la marea y los destruye, nos enfadamos”

Ilustración de Sam Winston para el libro “Child of Books” de Oliver Jeffers
Reflexión de la poeta Mary Oliver

Esta frase acertadísima del Lama Rinchen Gyaltsen, maestro del Centro de Enseñanzas Budistas de Pedreguer, nos habla de nuestras fantasías y expectativas, que pueden resultarnos muy dañinas para nuestro bienestar.

Ciertamente es positivo y vivificante soñar, ilusionarse y emprender acciones para conseguir objetivos deseados. Y si son difíciles de alcanzar, más empeño hemos de poner en intentar conseguirlos. Sin embargo, también hemos de saber tener presente que son sueños y deseos que pueden no cumplirse y, así, no desmoronarnos si no llegan a buen puerto. Sencillamente hemos de sentirnos satisfechos por, al menos, haberlo intentado conseguir con todas nuestras fuerzas y entusiasmo.

Entusiasmo…¡qué palabra tan necesaria y vital!

Muchos piensan -erróneamente- que la meditación mindfulness te lleva a entrar en un estado de letargo en el que todo te resbala. Ni te enfadas, ni te inmutas ante nada. Lejos de la realidad: al Dalai Lama le preguntaron “¿pero Ud. no se enfada nunca?”, y respondió “claro que me enfado, pero no me enfado del enfado”. Es como un tomar distancia sin dejar de estar en la experiencia directa. Algo complicado de alcanzar si no practicas la técnica. Es como estar viviéndolo sin dejarte arrastrar. Te enfadas y te das cuenta del enfado y no dramatizas todavía más el enfado añadiéndole historias propias.   

Y claro que nos enfadamos. Es natural. Pero aprendemos y crecemos de ese enfado al tomar cada vez mayor perspectiva de nosotros mismos y de nuestra reacción, acogiendo todo lo que aparezca con aceptación activa.

Cuando imaginamos alguna posibilidad (expectativas sobre personas o cosas), hemos de partir por darnos cuenta de que estas expectativas pueden ser inalcanzables porque solo están en nuestra imaginación. 


Desde este punto de vista, cuando soñamos con algo que nos motiva y que creemos posible alcanzar, hemos de poner todo nuestro entusiasmo y empeño, echando mano de nuestras emociones y, a la vez, mantenernos sintonizados con la realidad sabiendo que quizás no lo podamos alcanzar.

Con la práctica meditativa aprendemos a acoger lo que se nos presenta con amabilidad y espacio para poder observarlo con mayor distancia y aprender de esa observación. 

¡Qué difícil contradicción! La vida está llena de ellas…

Construir castillos de arena lejos de la orilla no tiene gracia, porque no conlleva ningún riesgo. El antídoto es darte cuenta de que es un sueño posible o imposible. 

Ilumínate o desaparece…

“La meditación es vieja y honorable, así que ¿por qué no me siento cada mañana de mi vida en la ladera del monte a observar este mundo resplandeciente?

Porque, debidamente observado, tanto el gozo como la confusión, son solo sugerencias.
¿Puede uno apasionarse con lo justo, lo ideal, lo sublime y lo sagrado y, aun así, no emprender ningún esfuerzo para defender su causa? No lo creo.

Todas las sumas tienen un principio, todo efecto tiene una historia, toda bondad comienza con el cultivo de una semilla.

El mensaje de la luz es el cruce de caminos entre la indolencia o la acción.

Ilumínate, o desaparece”.


Ilustración de Sam Winston para el libro “Child of Books” de Oliver Jeffers
Reflexión de la poeta Mary Oliver

Meditación “Mente Cuerpo Mundo” en www.psyke.es para darte cuenta de cuando tu mente añade historias a tus historias. Es una ITV mental y corporal que te trae al presente y te ayuda a mantenerte en el aquí y el ahora. La pura realidad. Buena práctica….