THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

“El libre albedrío: ¿de verdad elegimos libremente?”

Es un tema enigmático, en el que hay posturas enfrentadas. A mí me ha
costado muchos años comprender que las personas hacemos lo que
podemos (y no lo que queremos, como postulan algunos). Por supuesto
elegimos lo que queremos, aun en contra de nuestro bienestar y del
bienestar de los demás, pero ¿hasta qué punto hubiéramos podido elegir
otra opción?

Como siempre, me gusta partir de nosotros mismos porque es más fácil
después entender al otro. Ejemplo: piensa en algún error que cometiste
en el pasado, que hoy sabes que hiciste mal, y que si volviera a ocurrir
harías de forma diferente. Date cuenta de que si se repitiera la misma
escena, en el preciso momento, con la edad que entonces tenías y con el
estado anímico exacto que sentías en el instante en el que decidiste
hacer lo que hiciste, hubieras hecho exactamente lo mismo. ¿Cómo lo
sé? Porque lo hiciste…
Los conocimientos y las experiencias que tienes ahora no estaban
entonces. Puede que ahora, incluso, te critiques y te juzgues por haber
hecho aquello de lo que te arrepientes. Aunque es muy humano, no deja
de ser un maltrato psicológico. No te puedes culpar por lo que entonces
no sabías, aunque sí aprender. Y mucho. Siempre aprender.
El ser humano es el único que puede tener consciencia de que algo que
va a hacer no le va a sentar bien o puede dañar a otro y, sin embargo,
hacerlo. Somos así. Cenamos en exceso y nos lamentamos después
porque pasamos una mala noche. Ya “sabíamos” mientras estábamos
cenando que eso iba a ocurrir, pero decidimos entonces hacer lo
contrario. ¿Os dais cuenta? Tenemos muchas opciones para elegir cómo
actuar, pero al final elegimos solo una (y no siempre la mejor).

No elegimos dónde nacemos y de qué padres nacemos (aunque algunos
lo duden) y es crucial para marcar cómo nos podemos acabar
desenvolviendo en la vida. No es determinismo. Es lo qie es: quiénes nos
educan, dónde nos educan, y dónde y quiénes a su vez les educaron a
ellos, influye mucho en nuestro estar en el mundo.
Decidimos desde quiénes somos en ese preciso momento, teniendo en
cuenta el entorno, los genes, la situación, el contexto…tantas variables
que sería imposible tenerlas todas en consideración en el momento de
elegir. Por eso es importante despertar nuestra consciencia y no basar
nuestras decisiones en tendencias o patrones del pasado que funcionan
en piloto automático y que no nos han ido bien.
Repetimos respuestas iguales ante situaciones iguales, como si no
aprendiéramos…
Abrir la consciencia posibilita ver más opciones antes de reaccionar
reactivamente. Nuestra mente nos propone opciones, pero al final
somos nosotros (con todo nuestro bagaje adquirido) quienes elegimos.
Ahí está la duda: ¿elegimos o somos marionetas de nuestra mente?
Continuará…

“Eres libre si puedes seguir tus propios deseos y preferencias. El
determinismo y el libre albedrío pueden coexistir. Son compatibles entre
sí. Siempre que no estés preso de alguna compulsión interna, ni actúes
bajo la influencia forzada de otras personas o poderes, eres es el dueño
de su destino. Un fumador a largo plazo que quiere dejar de fumar pero
que fuma una y otra vez, no es libre. Su deseo se ve frustrado por su
adicción. Según esta definición, pocos de nosotros somos
completamente libres. Eso es lo que supone vivir en esta tierra.

Extracto de “ Consciousness: Confessions of a Romantic
Reductionist ” del neurocientifico Cristof Koch.
Ilustración para “What pet should I get?” de Dr. Seuss, sobre la paradoja
de elegir.
Sugerencia: “Meditación Conscientes de ser conscientes” en
www.psyke.es. Meditación para cultivar la amabilidad, apertura y
aceptación ante todo lo que aparece en nuestra consciencia como
observadores imparciales de la experiencia, sin etiquetar y sin contarnos
historias sobre lo que experimentemos. Abrimos así una posibilidad de
darnos cuenta, al menos, de cuándo elegimos sabiendo que estamos

eligiendo en contra de lo que realmente sabemos que es la mejor opción.
Así somos los seres humanos.

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