THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

La meditación en grupo genera conexión y presencia consciente…

Este sábado pasado, casi cien personas “valientes” acudieron a las 6 de la madrugada a la Malvarrosa, frente a Módulo 14, para meditar en grupo. Poco a poco se fueron colocando sobre la arena en su pequeño espacio, con su esterilla y ese gesto entre sueño, valentía y curiosidad, formando un grupo cada vez más grande. Una de las paradojas más hermosas de meditar juntos es que puedes entrar en tu intimidad más profunda sin sentirte aislado. Estás contigo y, a la vez, sintiendo la conexión con los demás.

Dejamos el ajetreo cotidiano y nos abrimos a esta singular experiencia con los cinco sentidos, sincronizando la mente, el cuerpo y el mundo en un mismo instante.

La reflexión era sencilla: todos los que nos encontramos allí tenemos una mente. Una mente que no deja de producir imágenes, recuerdos, preocupaciones y constantes películas interiores. Pensamientos que aparecen como palomitas de maíz, algunos ligeros, otros indigestos y otros directamente quemados. La mente genera alrededor de 70.000 pensamientos al día y la mayoría son negativos (y más cuando estamos de bajón). Si no aprendemos a observar toda esa actividad constante y a coger distancia, podemos acabar creyéndonos todo lo que nos cuenta.

Es así como funciona la mente. No es nuestra culpa. Por eso hemos de aprender a relacionarnos con ella de otra manera. No tenemos que comernos las palomitas quemadas ni tragarnos cada pensamiento solo porque haya surgido dentro de nuestra cabeza. Podemos verlos, reconocerlos y dejarlos pasar, sin necesidad de pelearnos con ellos. Solo hace falta que nos demos cuenta.

Todos los presentes también tenemos un cuerpo. Un cuerpo que tantas veces tratamos como si fuera un coche a nuestro servicio: le exigimos, lo arrastramos, lo criticamos y solo le hacemos caso cuando protesta. Nuestro cuerpo está trabajando cada segundo para mantenernos vivos y sanos. Respira, digiere, repara y nos sostiene. Incluso cansado sigue estando de nuestro lado. Por eso meditar empieza por algo tan sencillo como sentir la respiración. Nos hace ser conscientes de que, si estamos respirando, es que estamos vivos.

Todos los que acudieron compartimos este mundo. La arena bajo nuestros pies, la brisa fresca del mar en la cara, el sol acogiéndonos cálidamente. Sentados sobre la Tierra, aparentemente plana y estática, hicimos la siguiente reflexión: si nos eleváramos miles de kilómetros por encima de la playa, veríamos con asombro que estamos sentados sobre un globo terráqueo que gira en medio de la nada, inmerso en el más absoluto misterio. Curioso…

Cuando meditamos nos damos cuenta de que tenemos una mente, pero no somos sus pensamientos; tenemos un cuerpo que merece nuestra atención y cuidado; que vivimos en un mundo que es nuestro hogar y hemos de cuidarlo; y que estar en el presente es estar en este instante, aquí y ahora, el único momento y lugar donde estamos vivos de verdad.

Hacia el final de la meditación abrimos ligeramente los ojos y nos encontramos con la belleza del sol en toda su plenitud. Había amanecido. Nos abrazamos los unos a los otros, emocionados y agradecidos. Y, con el sonido de las olas de fondo, recordamos que meditar es también aprender a surfear el oleaje que la vida nos trae y, aun así, saber volver, una y otra vez, a nuestro centro…

No podemos detener las olas, pero podemos aprender a surfearlas.

Cita de Jon Kabat-Zinn, de su libro Dondequiera que vayas, ahí estás, de 1994.

Fotografías de la Malvarrosa, frente a Módulo 14. Una aventura compartida: 6 h de la mañana, 6/6/2026.

Muchas gracias a los perfectos organizadores y a todas las personas que se atrevieron a vivir esta maravillosa experiencia. Se repetirá…

Sugerencia: Meditación n.º 4: “Aquí y Ahora: Mente-Cuerpo-Mundo”. Nos ayuda a pararnos y darnos cuenta de lo que la mente nos está contando momento a momento, y de lo que aparece en nuestro cuerpo en forma de emoción que nos mueve a emprender o no una acción. Esta meditación nos saca de las historias que nos cuenta la mente y nos devuelve al presente. Nos devuelve a la vida. Buena práctica…

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