THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

Si no afrontas tus miedos se volverán tóxicos

No hablo de miedos reales como enfrentarte a una pandilla que te insulta, por ejemplo, en estos casos es mejor obedecer al miedo que te protege de peligros innecesarios. Me refiero a los miedos que aparecen ante un reto que nos supone un esfuerzo de superación, y que nos hacen dudar tanto “voy, no voy, voy, no voy…” que acaban limitando y empequeñeciendo nuestras vidas.

Estos miedos nos “acobardan” (palabra interesantísima que significa que nos convertimos en cobardes indefensos) y nos impiden acometer aquello que valoramos pero acabamos no haciendo por miedo a fracasar, miedo a exponernos públicamente, o miedo a sentir el rechazo de los demás…en definitiva, a perder la estima de los demás y la nuestra.

En nuestra evolución como especie ¿Quién sobrevivió? ¿El audaz o el prudente? Está claro que el que tomaba precauciones. El que salía de explorador es más que probable que no volviera. Forma parte de nuestra naturaleza ancestral, pues, someterse al miedo para sobrevivir. Y lo sentimos todos en menor o mayor medida, es algo que compartimos todos los humanos. No es MI miedo, es EL miedo…

La escritora Elizabeth Gilbert dice que cada vez que se enfrenta a escribir una nueva novela sabe que EL MIEDO hará su aparición. Ha aprendido a comprender que no hay reto sin miedo, con lo que sencillamente se prepara para recibirlo con los brazos abiertos. Eso sí, aunque lo acoge de buen grado, le impone límites en cuanto se manifiesta…

Gilbert utiliza el símil de un viaje en coche. Ella se coloca en la puerta del copiloto y le habla a su esperado invitado: “hola, sabía que vendrías, te voy a dejar entrar en el coche y acompañarme en este viaje (que supone todo el trayecto de iniciar, acabar y publicar su novela) pero quiero que sepas que YO soy la que llevaré el volante, así que ni lo intentes. Puedes gritar lo que quieras, y yo te escucharé, y dejaré que estés conmigo porque sé que me quieres proteger. Por eso te pido que permanezcas a un lado y no me tapes la vista. Ese es el pacto”. Y entonces le deja entrar…

Esto me recuerda a los viajes largos con mis tres hijos en el coche. Les decía algo parecido, que se prepararan, que iban a ser muchas horas, que tuvieran paciencia…y a los 30 minutos empezaba la cantinela que no paraba hasta llegar a nuestro destino “¿ya llegamos?”

“A veces como antídoto
al miedo a la muerte,
engullo estrellas.

En esas noches, recostada sobre mi espalda,
las aspiro desde la negra oscuridad
hasta que están todas, todas, dentro de mí…
salpimentadas y vivaces”.

Extracto de la poesía “Antídotos para el miedo a la muerte”, de Rebecca Elson.
Ilustración del artista Oliver Jeffers para su libro “The Fate of Fausto”.
Sugerencia: Meditación “Suaviza, conforta y permite espacio a las emociones difíciles” en www.psyke.es. Esta meditación desarrolla la gestión de las emociones. Nos ayuda a reconocerlas, aceptarlas y dejarlas estar dentro de nosotros, sin intentar reprimirlas ni controlarlas. Sabiendo que están ahí porque cumplen la función de informarnos de lo que es importante para nosotros en nuestras vidas.