THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

Vivimos la vida sin saber quién se está formando dentro de nosotros…

vivimos-la-vida-sin-saber-quien-se-esta-formando-dentro-de-nosotros

Nos gusta creer que sabemos quiénes somos; que tenemos un carácter, una historia, una manera de estar en el mundo y que, más o menos, todo eso lo vamos teniendo claro a medida que vamos creciendo. Pero no. La vida no deja de transformarnos por dentro. Cada decepción, cada pérdida, cada amor, cada límite que no nos atrevimos a poner, incluso cada mentira o cada verdad que dijimos, tuvieron sus consecuencias, y así se van moviendo las piezas de nuestro puzle particular. Vamos andando y, mientras tanto, “alguien” se va haciendo dentro de nosotros.

El problema es que no somos plenamente conscientes de ello. Vivimos con demasiada prisa para darnos cuenta. Resolvemos el día, despejamos los problemas, cumplimos, aguantamos, improvisamos. Y en ese correr constante no solemos pararnos y preguntarnos: ¿quién está tomando forma en mí con esta manera de vivir? Porque no solo importa lo que te pasa y cómo lo afrontas; importa porque, según cómo vamos decidiendo y actuando, nos vamos convirtiendo. Hay experiencias que te abren, te afinan, te vuelven más auténtico. Y hay otras que, si las evitaste, endurecen, te achican o te generan una coraza que luego conforma tu personalidad.

Por eso, la consciencia no es un lujo espiritual. Es una necesidad psicológica. Si no prestas atención, la vida te modela igualmente, pero a escondidas, sin que te des ni cuenta. Te van empujando por el camino las heridas, el miedo, la rutina, la necesidad de agradar, la inercia de continuar por la senda de lo aprendido. Y, de pronto, un día te sorprendes a ti mismo reaccionando como no quieres, repitiendo vínculos que te desgastan o sosteniendo una versión de ti que ya no te representa. Ser consciente no implica que puedes controlar tu vida; significa no vivir dormido, dejando que tu vida decida por ti.

Aquí es donde mindfulness se vuelve radicalmente práctico, porque te trae a la presencia consciente. Te enseña a darte cuenta de si ese siguiente paso que vas a tomar nace del amor o del miedo, de la lucidez o del impulso, de la dignidad o del vacío. Y esa consciencia cambia mucho más de lo que parece. Nuestra vida se define tanto en las grandes decisiones como también en los pequeños gestos repetidos: en cómo respondes, en qué toleras, en qué callas, en qué eliges hoy aunque nadie lo vea. Ahí se va esculpiendo tu forma de ser.

Tal vez vivir consista en caminar sin saber del todo quién acabaremos siendo, pero con la suficiente consciencia como para no perdernos por el camino. No sabemos qué está experimentando la vida con nosotros. Pero sí podemos mirar de frente cada paso. Y, a veces, eso basta. Basta para llegar a ser alguien que, al mirar atrás, pueda decir: no lo supe todo, pero al menos mantuve los ojos bien abiertos mientras me iba convirtiendo en quien era.

¿Estáis de acuerdo?

Si esperamos llegar a algún lugar o crecer de algún modo, solo podemos dar el siguiente paso desde donde estamos en ese momento.

Cita de Jon Kabat-Zinn, de su libro (altamente recomendable) Vayas donde vayas, ahí estás, de 1994.

Ilustración del artista Raúl Colón para el libro Look Up, del poeta Robert Burleigh, de 2013.

Sugerencia: Meditación n.º 5: “Meditación: conscientes de ser conscientes”. Esta meditación cultiva la amabilidad, la apertura y la aceptación ante todo lo que aparece en nuestra consciencia, como observadores imparciales de la experiencia, sin etiquetar y sin contarnos historias sobre lo que experimentamos. Buena práctica…

,