THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

Darte cuenta de que tu mente está enredada en pensamientos supone ya un momento de “despertar” –Richie Davidson

Vivimos la mayor parte de nuestros días en “piloto automático” yendo de un lado a otro, cumpliendo con las obligaciones agendadas hasta que llega la noche y surge la pregunta ¿qué he hecho hoy? Los que hemos tenido el privilegio de adentrarnos en la práctica de Mindfulness sabemos que la mente produce entre 60,000 y 70,000 pensamientos al día, de los que antes apenas éramos conscientes. La mayoría de estas “formaciones mentales” nos recuerdan situaciones pasadas o nos presentan escenarios futuros en tono “desagradable”, pues sabemos que nuestra mente funciona en negativo la mayor parte del tiempo (un 80% de media) por la supervivencia, según recogen los manuales de psicología como “sesgo negativo”.
La rumiación constante a la que nos somete nuestra mente pasa desapercibida porque es nuestro modo por defecto (se llama “divagar de la mente”), con lo que no darnos cuenta supone en realidad “estar dormido”, mientras cada uno de estos pensamientos sigilosamente intrusivos van haciendo mella en nuestra salud mental y física (ataca a nuestro sistema inmunológico), montando verdaderas “tragedias griegas” que nos pueden acabar hundiendo si no aprendemos a “despertar” y parar la chispa antes de que se forme la llama.
El concepto “rumiación” proviene de animales poligástricos como las vacas. Una vaca se puede comer un kilo de hierba y estar horas masticándola y regurgitándola, pasándola de compartimento en compartimento estomacal, proporcionándole así la sensación de que ha comido mucho más. Los seres humanos le damos vueltas y vueltas mentales a las mismas situaciones, teniendo también la falsa sensación de que estamos resolviendo algo, cuando no es así. La mente que ha generado el problema no puede ser la misma que lo resuelva, dicho en palabras de Einstein: “no podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”.
Lo primero que hay que hacer es aprender a darnos cuenta de la rumiación, para lo que la práctica de Mindfulness es imprescindible. No es lo mismo estar pensando que SABER que estamos pensando y eso es precisamente ese “despertar” del que hablamos aquí. Observamos entonces la mente y todas sus “producciones” estelares con mayor objetividad. El espacio que adquirimos desde esta toma de consciencia despierta nos permite una mínima distancia necesaria para observar cualquier situación dada sin engancharnos.
Si todo lo que ocurre en nuestra vida pasa inevitablemente por el filtro de nuestra mente, ¿no te parece indispensable conocerla en profundidad? ¿a qué esperas?

llustración “Lost in thought” de Mr. Meditate
Cita: “Noticing the mind is lost is a moment of awakening” del profesor de psicología y psiquiatría, Richie Davidson, de la Universidad de Wisconsin-Madison, donde ha fundado y preside el Center for Healthy Minds.