Siempre que empieza un nuevo año nos volvemos reflexivos…
¿Qué significa esto de vivir?
En mi familia acaba de nacer un nuevo Ser. Es tan pequeño, tan inocente, tan ajeno a lo que puede suponer abrirse al mundo con conocimiento de causa. Ahora –privilegiado él– se siente seguro porque sus papis están siempre dispuestos a atenderlo. Cuando llora porque tiene hambre, le dan enseguida de comer; cuando está incómodo y se queja, buscan el motivo de su desasosiego: ¿estará mojado?, ¿tendrá sueño?, ¿frío?, ¿o simplemente necesita contacto?
Crecemos esperando que el mundo nos responda igual: que alguien interprete lo que sentimos, que nos sostenga cuando no sabemos qué nos pasa, que nos calme sin pedir explicaciones. Porque de adultos seguimos teniendo hambre –pero es hambre de sentido–, seguimos llorando –demasiadas veces hacia dentro–, seguimos necesitando que nos abracen con ternura –aunque creamos que somos independientes–. Y cuando no nos entienden, cuando no nos cuidan como esperamos, pensamos que son unos egoístas o que hay algo que no funciona dentro de nosotros. Y no es así. Lo que pasa es que ser humano es difícil. Siempre lo ha sido.
Madurar no significa dejar de necesitar, sino aprender a escucharnos como ese bebé está siendo escuchado ahora. Saber que dentro de nosotros está esa niña o niño de 7, de 5 y de 2 añitos que a veces asoma la cabecita. Ahí, cuando estamos de bajón, es cuando hemos de aprender a preguntarnos con honestidad: ¿cómo me encuentro?, ¿qué necesito?, ¿es descanso, es calor humano, es estar en la naturaleza? Y convertirnos en esa presencia amable también para nosotros mismos. Porque vivir requiere aprender a tratarnos con la misma ternura con la que acogeríamos a un ser pequeño que llora y que todavía no sabe ponerle nombre a su dolor.
Como tantas veces nos pasa de adultos…
Y ante el misterio de lo que pueda aparecer este año en nuestras vidas, comprometernos a vivirlo siendo nuestra mejor compañía. Porque la vida es difícil, sí, pero es mucho más agradable si la transitamos cogiéndonos bien fuerte de la mano.
Dedicado a Gael…
La autocompasión implica tratarnos con la misma amabilidad,
cuidado y comprensión que ofreceríamos a un buen amigo cuando sufre.
Extracto del libro “Self-Compassion: The Proven Power of Being Kind to Yourself” de Kristin Neff. 2011.
Ilustración del artista Raúl Colón para el libro “Look Up”, del poeta Robert Burleigh, de 2013.
Sugerencia: Meditación n. 11 – “Cultivando la Autocompasión”
Esta meditación nos ayuda a aprender a traernos calidez y amorosidad hacia nosotros mismos. Cuando se aplica con honestidad, produce una presencia conectada y amorosa, que amortigua los estados anímicos negativos y ensalza los positivos. Buena práctica…