THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

¿Quién soy yo?

“Somos distintos yos a lo largo de la vida”, afirmaba la psicóloga y psicoanalista alemana, Karen Horney. Las experiencias que vivimos y los múltiples cambios vitales que la vida nos presenta hacen del auto-conocimiento un proceso constante.
En uno de los retiros en el Omega Center de Nueva York había una cita de la actriz Lili Tomlin que decía “El auto-conocimiento no es necesariamente una buena noticia”. Y es que cuando indagamos con honestidad bajo nuestra máscara de protección social podemos encontrarnos con tendencias como la agresividad, venganza, juicios o celos, y miramos hacia otro lado por lo desagradable que resulta descubrirlas.

Sin embargo, si no las atendemos y desvelamos, estas tendencias pueden acabar gobernando nuestras vidas sin darnos ni cuenta. Se trata de sentimientos, emociones y creencias que, como no las reconocemos, influyen en nuestra experiencia, afectan nuestras decisiones y controlan cómo nos relacionamos con los demás. Unas veces nos sentimos bondadosos, positivos y compasivos con nosotros y con otras personas, y otras veces sentimos que no podemos más, nos sentimos desbordados y emergen esos sentimientos y pensamientos que nos desestabilizan.

Imagina un círculo partido por la mitad con una raya: lo que está por encima de la raya es todo lo consciente, todo aquello de lo que nos damos cuenta, lo que está por debajo de la raya representa lo inconsciente, lo oculto. Es importante saber que lo que está debajo de la raya y que contiene nuestras sombras más incómodas, no es personal. Forma parte de nuestra herencia evolutiva como seres humanos. Son los miedos y la agresividad protectora que está enraizada en nuestro sistema nervioso. Y si fragmentamos partes de nosotros mismos porque no nos gustan, perdemos la conexión con los demás y nos sentimos aislados, separados.

Al practicar la atención consciente a través del Mindfulness, aumentamos nuestro auto-conocimiento y descubrimos un hilo conductor capaz de acoger e incluir las diferentes dimensiones de nuestro ser, comprendiendo que eso que nos pasa a nosotros, también le pasa a los demás. Surge, entonces, y de forma natural, la conciencia de humanidad compartida y la compasión necesaria para aceptar nuestra vulnerabilidad, que es también nuestra mayor fortaleza. Desde ese espacio de amor incondicional y aceptación radical de uno mismo podemos empezar a suavizar las aristas que causan, y nos causan, tanto sufrimiento.
El proceso de conocernos a nosotros mismos, nos va liberando cada vez más de la esclavitud de pretender ser alguien que no somos y nos proporciona mayor confianza, serenidad y autenticidad para vivir la vida con plenitud y coherencia.

Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.
“Yo no soy yo” –Juan Ramón Jiménez
Ilustración de Sara Islam