THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

Cuando culpas a los demás, en realidad estás huyendo de ti…

cuando-culpas-a-los-demas-en-realidad-estas-huyendo-de-ti-culpa-psyke-blog

LA CULPA II: Culpar a los demás es una reacción casi automática. Cuando algo nos duele, la mente corre a buscar responsables: “si te comportaras de otro modo”, “si me hubieras escuchado”, “si vinieras más a verme…”. Es un intento desesperado de ordenar el caos y protegernos del dolor. Pero culpar no sana; solo distrae. Nos hace sentir momentáneamente fuertes porque trasladamos nuestro dolor a un supuesto culpable. Mientras por dentro seguimos siendo los mismos heridos de siempre.

El cerebro hace lo que sabe hacer: defendernos. Ante una amenaza –aunque sea emocional– se activa el modo supervivencia. Y en ese modo, señalar al otro parece más fácil que mirar hacia dentro. Pero cuando culpamos, reforzamos una identidad cada vez más frágil, dependiente de lo que los demás hacen o dejan de hacer. Y así no hay paz posible. Solo un bucle que se repite: dolor, culpa, defensa y ataque.

La toma de consciencia nos invita a detenernos justo en ese punto. A respirar antes de atacar. A preguntarnos: ¿qué parte de mí se siente dolida, ignorada o insegura? Porque detrás de cada acusación hay una emoción que pide ser escuchada. La rabia, el miedo o la frustración no son enemigos, son mensajeros. Y si aprendemos a oírlos, la culpa se disuelve y en su lugar aparece algo más verdadero: la comprensión y el acogimiento de lo que nos ocurre.

Asumir responsabilidad de lo que está pasando no significa que te culpes tú. Significa recuperar el timón y entender que no podemos cambiar al otro para conseguir nuestro bienestar. Hemos de mirarnos nosotros muy adentro y en ese gesto amable –tan pequeño y tan difícil– empieza la sanación. No se trata de afrontarlo porque “debo”, sino porque ya no quiero seguir atrapada en la misma historia.

Pero cuidado: el ego siempre intentará tener la última palabra. Te dirá que tienes razón, que el otro debería cambiar, que tú solo reaccionas ante lo que el otro hace. Escucharlo es tentador, porque el ego promete devolverte el control y te da seguridad. Sin embargo, si le haces caso, pierdes algo mucho más valioso: la oportunidad de ocuparte tú misma de tus heridas, sin maquillajes ni culpables. Solo desde ahí –desde esa desnudez sin defensa– puede brotar una fuerza más sabia, una especie de rendición que abrirá un espacio de paz que no necesita ganar ninguna batalla.

Cuando dejamos de culpar, reclamamos nuestra fuerza.

La compasión -hacia nosotros y hacia los demás- no significa aprobar lo que pasó, sino liberarnos del peso de seguir reviviéndolo.”

Cita del libro “Resilient”, del neuropsicólogo Rick Hanson, 2018.

Ilustración de Pascal Lemaitre, para “The Book of Mean People”, de Toni Morrison, 2002. 

Sugerencia: Meditación n. 9 – “Soltar Situaciones Difíciles”.

Esta meditación sirve para desarrollar la consciencia de nuestros enganches, para aprender a liberarnos de apegos y aversiones que nos llevan a resistirnos a aceptar la realidad, tal como es. Una vez has soltado la historia que te está contando tu mente sobre la culpa que tienen los demás, quizás puedas mirar hacia ti misma y encontrar tu propia comprensión. Buena práctica…