THERAPEUTIC REFLECTIONS FOR THE WEEK, WITH THE INTENTION OF LIVING IN THE PRESENT MOMENT AND THE ASPIRATION OF A MORE MEANINGFUL LIFE

“Cuando ya no podemos cambiar una situación dada, la vida nos desafía a cambiarnos a nosotros mismos” – Viktor E. Frankl

Y es una oportunidad de oro que no deberíamos desaprovechar. Siempre es más cómodo insistir en que el otro haga el cambio, dejando pasar un tren que posibilita un avance en nuestra evolución personal. La capacidad de adaptación y reajuste ante el abanico de diversidades que nos reta la vida nos aporta la “flexibilidad” necesaria para fluir sin bandazos muchas veces estériles.

No estamos hablando aquí de las atrocidades que hay que denunciar ni los derechos que hay que defender a toda costa. Hablamos de aquellas situaciones que nos enfrentan a nosotros mismos y a nuestra cómoda resignación de “yo soy así y no voy a cambiar”. Desde que se descubrió la neuroplasticidad, se acabaron las excusas…

Sería recomendable observar los obstáculos que aparecen en nuestro camino como señales rojas, como un espejo en el que mirarnos y cuestionarnos ¿qué me demanda esta situación ahora? Claro, eso requiere despertar y abrir nuestra conciencia con mucha humildad y curiosidad. Ante estas invitaciones al cambio tenemos solo dos opciones: achicarnos hasta que pase el vendaval, o ponernos a prueba y crecer en la experiencia misma (aunque no nos salga bien, exponernos ya es un gran avance).

Los obstáculos pueden ser emocionales (miedo-ansiedad), en cuyo caso aceptamos lo que estamos sintiendo y avanzamos en línea con nuestros valores, aquello que es importante para nosotros; o cognitivos (pensamientos que intentan asustarnos y decirnos que no somos capaces), aquí cabe aplicar la de-fusión que aprendemos en los cursos de Mindfulness. Esos pensamientos son tan solo formaciones mentales limitantes que aparecerán siempre que salgamos de nuestra zona de confort.

Es muy difícil cambiar para el voluntarioso, ya que requiere perseverancia, constancia y mucha energía, pero es posible si se empeña, como se ha demostrado en multitud de casos. Imaginad el que no quiere cambiar y se siente feliz por haberse conocido. No perdamos el tiempo.

Lo interesante es descubrir (gracias a teoría sistémica) que cuando uno cambia suele ocurrir que los que lo rodean no tienen más remedio que adaptarse -y, por tanto, cambiar- o irse…

Ilustración: @72kilos