REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

El amor adulto no se encuentra, se elige…

el-amor-adulto-no-se-encuentra-se-elige

Este fin de semana he tenido el privilegio de conducir una ceremonia de segundas nupcias. Dos personas que han decidido comprometerse desde el amor adulto, que no nace desde la ingenuidad, sino desde la elección consciente

Cuando amamos de jóvenes, a veces parece que es algo que “te pasa”. Te enamoras como si te cayeras por una pendiente: sin saber muy bien cómo, sin medir demasiado las consecuencias, arrastrados por la química, la novedad y ese estado alterado de consciencia que llamamos enamoramiento. Pero amar después de haber vivido, después de haber perdido, después de haber criado hijos, sostenido casas, atravesado separaciones, duelos o decepciones ya no es caer. Es elegir.

Elegir amar en la adultez no significa sentir mariposas todos los días, aunque las sientas…

Porque amar es un verbo que se demuestra andando. Significa elegir cuidar cuando la vida se complica. Elegir escuchar cuando una parte de ti quiere defenderse. Elegir dejar sitio a los hijos del otro, a las memorias del otro, a los tiempos del otro. Elegir no borrar el pasado, sino aprender a convivir con él sin que dirija el presente.

En las segundas nupcias, el amor no une solo a dos personas. Une dos biografías y dos sistemas familiares. Dos maneras de celebrar la Navidad, de poner la mesa, de hablar de dinero, de educar, de callar, de discutir y de pedir perdón. Y por eso exige algo más que romanticismo: exige presencia, humildad y mucha consciencia.

La película Love Story (1970) hizo famosa la frase: “El amor significa nunca tener que decir lo siento”. Como diciendo: “Si me amas, no harás nada que requiera pedirme perdón”. El amor maduro, a diferencia del ingenuo, se conjuga, se practica y se entrena y, sobre todo, se repara. Se demuestra en lo pequeño: en cómo miras cuando estás cansada, en cómo respondes cuando te sientes herido. No es una emoción que viene y va según el estado interno de cada día.

Y cuando hay hijos de relaciones anteriores, esta madurez se vuelve todavía más necesaria. Porque el amor no se construye sobre la fantasía de empezar de cero. Amar a alguien también es respetar aquello que esa persona ya amaba antes de encontrarte. Por eso, una boda así no celebra solo una pareja. Celebra una forma más consciente de amar, en la que destacan tres pilares: “tú”, “yo” y el binomio “tú-yo”, que elige unirse sin dejar de ser dos.

En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos.

Cita de Erich Fromm, de El arte de amar, de 1956. Para mí sigue siendo la biblia del amor.

Ilustración de Jennifer Orkin para Love Found: 50 Classic Poems of Desire, Longing and Devotion, de 2017.

Dedicado a Juanjo y a Cristina, a sus maravillosos hijos y a esa amistad auténtica, amorosa y duradera que acompaña su amor…

Sugerencia: Meditación n.º 19: “Meditación de Amor y Energía Vital”. Esta meditación comienza por dar y traernos amor hacia nosotros y hacia los demás. Porque amar revitaliza nuestra energía y nos abre a la vida. Una energía más consciente, más madura y más generosa, que no exige, no invade y no se impone, sino que se ofrece. Buena práctica…

,