REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

La persona más poderosa en una sala, es siempre la más tranquila…

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Fíjate en la próxima reunión, clase o encuentro que tengas: hay alguien que parece dominar el espacio, no por gritar más ni por moverse con prisa, sino por la calma que irradia. Esa tranquilidad no es pasividad ni indiferencia. Es presencia. Es claridad mental. Es capacidad de escuchar y no responder ni reaccionar impulsivamente.

No hay que confundir esa tranquilidad con que desconecten de lo que está ocurriendo. Hay personas que se estimulan tanto con el caos, que se evaden y no están presentes. Cuando de pronto alguien les pide opinión sobre lo hablado no saben cómo responder porque se han ido –literalmente– de la reunión. Su mente está en las Bahamas y no se han enterado de nada. No. Hablo de la persona que está “todo oídos”, además de con los cinco sentidos abiertos para percibir todos los detalles con la atención abierta.

Saber estar en calma transmite poder y permite ver con más detalle, pensar con más claridad y tomar decisiones más sabias. Mientras otros se dejan arrastrar por el ruido, la prisa o la ansiedad, quien está tranquilo observa, integra y responde. Y esa respuesta, medida y consciente, genera respeto y autoridad real, no impostada.

Imagina por un momento entrar en cualquier sala y sentir que tu energía se mantiene firme, que nada ni nadie puede arrastrarte hacia el caos emocional. Esa presencia no solo te protege, también hace que otros se alineen a tu ritmo sin que tengas que imponer nada. La persona tranquila se vuelve un imán: la gente se acerca a escuchar, a confiar, a seguir su ejemplo sin esfuerzo. Eso es influencia real, poderosa y silenciosa.

Se puede lograr entrenando la mente y regulando las propias emociones para sostenerse incluso cuando todo a tu alrededor parece caótico. Es como estar en el ojo de un huracán. Todo gira vertiginosamente alrededor y en el centro hay silencio. Practicar mindfulness ayuda a sentir las sensaciones físicas en el cuerpo sin dejarse llevar por ellas: eso es lo que crea presencia auténtica. Y desde ahí, todo se mueve de manera diferente.

Aprende a reconocer tus emociones, nombrarlas y dejarlas pasar sin que dicten tu comportamiento. Esa habilidad, aparentemente sencilla, es la que convierte la vulnerabilidad en fuerza, y la estabilidad emocional en influencia real.

Ser emocionalmente ágil significa tener la capacidad de enfrentar la realidad con calma, claridad y compasión, sin dejar que las emociones te controlen.

Cita de Susan David, de su libro «Emotional Agility», de 2018.

Ilustración de Maurice Sendak para el libro “Presto & Zesto in Limboland”, de Arthur Yorinks, 2018.

Sugerencia: Meditación n. 8 – “Suaviza, Conforta y Permite espacio a las emociones difíciles”.

Esta meditación ayuda a desarrollar la gestión de las emociones: reconocerlas, aceptarlas y dejarles estar en nosotros. Sin intentar reprimirlas ni controlarlas. Sabiendo que están ahí porque cumplen la función de informarnos de lo que sucede en nuestras vidas. Buena práctica…

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