REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

Si quieres dejar de esforzarte, genera hábitos…

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Nos pasamos la vida procurando tener más fuerza de voluntad, más disciplina, más motivación y más control. En lugar de intentar esforzarnos más, es mucho más productivo organizar nuestra vida para no tener que estar decidiendo todo el rato. Decidir cansa. Negociar contigo misma cada mañana cansa. Preguntarte si hoy haces ejercicio, si meditas, si ordenas los armarios, si lees ese libro que está a medias, si contestas o no a ese mensaje pendiente, es agotador.

Un hábito es, en el fondo, una decisión que ya no tienes que volver a tomar. Si haces la cama todos los días nada más levantarte, llega un momento en que te cuesta más no hacerla que hacerla. Gracias a haber generado el hábito, tu cuerpo ya ha aprendido la secuencia: levantarse, estirar la sábana y colocar la almohada. No hay debate interior. Ni siquiera tienes ya que hacerte la remolona. Simplemente lo haces.

Generar un hábito es algo que al principio requiere intención, atención y cierto esfuerzo, y que, con la repetición, se va instalando en el cuerpo. Primero tienes que acordarte de hacerlo. Luego tienes que empujarte un poco. Después empiezas a hacerlo con menos resistencia. Y un día descubres que ya forma parte de tu rutina de vida. Es como cerrar la puerta con llave, lavarte los dientes o hacerte un café. La mayoría de las veces haces todo esto sin pensarlo ni esforzarte. Según la investigación, repetimos más o menos el 40 % de nuestra conducta a diario. Así que nuestros hábitos conforman nuestra existencia. Con lo que, si cambiamos nuestros hábitos, cambiamos nuestras vidas. Es casi milagroso…

Y eso de que un hábito se crea en 21 días es un mito. Ojalá. Pero no es así. El estudio más citado sobre hábitos, liderado por Phillippa Lally, encontró que una conducta nueva tardaba, de media, unos 66 días en volverse automática. Consolidar un hábito requiere repetición, acoplarlo al contexto y mucha paciencia. Algunas personas abandonan el proceso justo cuando el hábito está empezando a construirse. Se saltan un día y piensan: “Ya lo he estropeado”. Pero no. Saltarse un día no arruina el proceso. La clave está en volver a repetirlo enseguida y sostenerlo en el tiempo.

Así que, si quieres cambiar algo, empieza por una acción mínima. Dos minutos de respiración. Cinco líneas escritas. Diez sentadillas. Preparar la ropa del gimnasio. No mirar el móvil nada más levantarte. Hinchar las ruedas de la bicicleta la noche anterior…

Si muchos de nuestros automatismos fueron aprendidos, podemos aprender otros nuevos y liberar así mucha energía gastada en batallas mentales. Se trata de dejar de ser rehén del “me apetece” y empezar a vivir desde el “esto me importa”. Comprobarás que puedes confiar un poco más en ti e irás, poco a poco, diseñando tu sistema de vida presente y futura.

Cada acción que realizas es un voto por el tipo de persona en la que deseas convertirte.

Cita de James Clear, de su libro Atomic Habits, de 2018.

Ilustración de Natalia Shaloshvili para su libro Miss Leoparda, traducido por Lena Traer, de 2024.

Sugerencia: Meditación n.º 13: “Meditación de la Montaña”. Esta meditación nos ayuda a desarrollar la firmeza y la sensación de poder interior ante las muchas elecciones que afrontamos cada día. Llueva o truene, marca tu camino y síguelo. Ante los intentos de sabotaje interior y exterior, pisa fuerte. Eres montaña. Buena práctica…

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