REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

“Deseo que 2022 sea el año de la prevención y desestigmatización de la salud mental”

Perdonadme si no inicio el año con un artículo alegre. Es preocupante la situación que estamos viviendo y estas letras también han de ser reivindicativas. Hace poco se publicó una entrevista interesantísima del neurobiólogo israelí Alon Chen afirmando que “nuestra sociedad actual potencia la depresión, la ansiedad, la bulimia y otras enfermedades que no entendemos bien”.

Por si fuera poco, las clínicas de psiquiatría y psicología están desbordadas por los efectos de la pandemia. En palabras de Chen: “Cuando acabe la pandemia vamos a pasar años viendo gente con síntomas postraumáticos, depresión y ansiedad debido a ella”. Precisamente porque no se acaba, se va agudizando el mal que se siente porque somos animales sociales y necesitamos tocarnos, besarnos, abrazarnos y no solo con nuestra pareja, con nuestras amistades y familias, incluso con nuestros pacientes, que lo están pasando mal y que por protocolo covid solo podemos juntar nuestros puños.

Las cifras ascendientes de suicidio son alarmantes.

Además del ejercicio físico como máximo potenciador de la salud mental (mejor si es al aire libre), Chen recomienda -entre otras actividades- la meditación: “cuanto más puedas enriquecer tu vida leyendo, conociendo a otra gente, aprendiendo cosas nuevas, incluso meditando, te ayudará. La meditación es una práctica de eficacia probada científicamente. Si metes a una persona meditando en un escáner ves cómo la actividad de su cerebro se apaga, se calma”.

En Estados Unidos y Gran Bretaña la meditación Mindfulness es altamente recomendada para la depresión, la ansiedad y –sobre todo- el estrés que acaba inundando todo nuestro organismo y lo enferma físicamente porque debilita nuestro sistema inmunológico.

¿Por qué no se invierte más en la prevención?

Lo que más veo en la clínica es la falta de herramientas para abordar las dificultades de la vida diaria. No se enseña a regular las emociones, ni lo que son, ni por qué las tenemos. Tampoco nos explican la negatividad de nuestros pensamientos.

Lo digo en todas mis clases. En los autobuses de todo el país, en lugar de los ahorros de pertenecer a tal o cual compañía telefónica, deberían figurar las siguientes frases en letras enormes:

“Todos tenemos entre 60,000 y 70,000 pensamientos al día. El 80% son negativos. ¡No, no eres tú! Proviene de nuestro cerebro antiguo heredado. Pero hay solución: la meditación que entrena la atención” (y muchas más cosas, pero con esto ya sería suficiente).

Estamos hablando de invertir en cursos de 8 semanas (¡solo 8 semanas!) de Reducción de Estrés Basado en Mindfulness MBSR, un programa avalado científicamente.

Ahorraría mucho dinero al erario público, y ahorrar dinero es lo que más puede movilizar a los políticos a tomar medidas. Para mí lo más importante es que ayudaría a muchas personas a dejar de sufrir tanto por oponerse a lo que está ocurriendo en sus vidas y que muchas veces es inevitable. Cómo acoger lo que no te gusta, las situaciones que te duelen tanto, si no es con herramientas que te aporten calma mental, ecuanimidad y compasión, cualidades que todos poseemos y que necesitamos cultivar para ponernos a salvo de nuestra mente…

¿A qué esperan…?

“El virus ha dejado ya 236 millones de infectados y casi cinco millones de muertos, pero también ha retrasado diagnósticos y ha avivado una epidemia de mala salud mental que ya se cierne sobre la calleUn estudio internacional publicado en la revista The Lancet estima que los casos de depresión mayor y trastorno de ansiedad en el mundo han aumentado un 28% y un 26%, respectivamente, durante la pandemia. Esto significa que en 2020 se produjeron 53 millones de trastornos depresivos y 76 millones de diagnósticos de ansiedad más de los esperables. Los grupos de población más afectados por esta avalancha de mala salud mental han sido las mujeres y la gente joven, según los investigadores que advierten de “la necesidad urgente de fortalecer los sistemas de salud mental para abordar la creciente carga” de estas dolencias. “Las estrategias deben promover el bienestar mental y apuntar a los determinantes de la mala salud mental agravada por la pandemia”, conviene Santomauro. Pérez concuerda en la necesidad de poner en marcha “un plan de choque brutal” para atender el aluvión de pacientes y urge más personal. Arango denuncia la falta de recursos en salud mental: “Esta pandemia lo que ha traído es una visibilización, ha desnudado las carencias estructurales en salud mental”.

Extracto de un artículo de El País el 9 de octubre de 2021 sobre una publicación científica en The Lancet, con declaraciones de Damián Santomauro, investigador del Centro de Investigación de Salud Mental de Queensland (Australia) y Víctor Pérez, jefe de Psiquiatría del Hospital del Mar de Barcelona.

Grabado de Edwin D. Babbitt para “The Principles of Light and Color” de 1878.

Sugerencia: “Cultivando la Autocompasión” en www.psyke.es. Esta meditación nos enseña cómo traernos amor incondicional hacia nosotros mismos, sobre todo cuando estamos sufriendo. Si aprendemos a ser nuestros mejores amigos y a acompañarnos cariñosamente en momentos en lo que nos equivocamos, o pensamos que no somos lo suficiente, acabaremos descubriendo que somos nuestra mejor compañía. Nuestro amigo más leal y amoroso, supliendo de algún modo la sensación de soledad y aislamiento.