REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

Si pudieras comprar emociones ¿cuáles comprarías, las que te gusta sentir o las que te fastidia?

Aunque no seamos conscientes, salimos a comprar emociones todos los días con las decisiones que tomamos. Para abordar este asunto, hemos de conocer primero cómo funciona nuestra mente. Y para eso el Mindfulness es absolutamente eficiente. La mente siempre nos va a llevar a hacer lo que nos apetece y va a intentar convencernos de no hacer lo que no nos apetece.

Fijaos bien y veréis: si a mi no me gusta hacer ejercicio, por ejemplo, pero me propongo hacerlo dos veces por semana, el día que me toca es posible que mi mente genere 20 excusas válidas por las que no debería hacer ejercicio “llevas mucha carga de trabajo”, “necesitas descansar”, “ese dolor en la rodilla igual empeora la situación”, “hace mucho viento”…compramos cualquiera de estas excusas y, con ellas, todas las emociones que van a aparecer después cuando ya no podemos remediar la decisión.

La cascada de pensamientos y emociones suelen aparecer a la mañana siguiente: “llevas diez días sin hacer ejercicio”, “estás engordando”, “cada vez estás menos tonificada”, lo que da lugar a emociones de auto-decepción, tristeza y sensación de fracaso que puede empeorar todavía más si a la mente le da por aderezar este coctel con la temida autocrítica: “no tengo remedio”, “soy un desastre”, y una pizca de auto-sabotaje “nunca lo conseguiré”, “tiro la toalla”…

Una cosa lleva a la otra y acabamos en la más absoluta conducta autodestructiva con intención de paliar el malestar emocional tan terrible de sentir: nos ponemos a comer, a devorar series de Netflix y a auto-lamentarnos de nuestra falta de fuerza de voluntad, culpándonos directamente o buscando culpables “mis padres nunca me enseñaron”.

Cuando abrimos los ojos y tomamos consciencia de que somos nosotros los únicos capaces de sacarnos del bucle de la inacción, es un verdadero fastidio. Pues ahora “me toca a mí ser responsable de mí”, y cuánto coraje requiere tomar esta decisión y pasar a la acción.

Parece conveniente vivir culpando a los demás para así no moverte; excepto si te topas con la siguiente verdad: cuando la incomodidad de no moverte es mayor que la incomodidad de moverte: aparece la motivación al cambio.
Volvemos al principio, pues, con valentía: ¿qué emociones quieres comprar?

Si me propongo hace régimen porque aprecio mi agilidad física, mi sentirme bien en mi cuerpo y en mi ropa, y limito mis comidas a la nutrición saludable en arreglo a lo que yo valoro…pueden aparecer una de dos decisiones y consecuentes emociones:
1) Consigo (con mucho esfuerzo) hacer ejercicio ese día y cuidar mi nutrición. A la mañana siguiente me despierto y me acuerdo de mi conducta la noche anterior. ¿Qué emociones siento? Satisfacción, plenitud, confianza en mí misma, esperanza, autoestima…
2) Me pliego a las tentaciones mentales y no hago ejercicio, y el malestar que siento por ello me lleva a empeorar la situación comiendo más y menos nutritivamente de lo que quería ¿Qué emociones siento a la mañana siguiente? Fracaso, decepción, tristeza, victimismo (que lleva a falta de energía para seguir adelante), malestar…

Propuesta Mindful: observa y escribe ambas decisiones con sus consiguientes resultados emocionales. Pon negro sobre blanco con tu propia letra en un papel y decide ¿con qué emociones prefieres despertarte a la mañana siguiente? Las que te hunden, te desactivan y te llevan al eterno lamento apático? ¿O las que te nutren, te aportan energía y te motivan a seguir en la línea de lo que más te importa?
Tú decides…

“De una forma u otra, solo puede haber una sola alternativa que dé sentido a nuestra vida, sentido a ese preciso momento, por lo que en cualquier momento solo tenemos que tomar una decisión sobre cómo debemos responder, y la vida nos pregunta a cada instante de manera muy específica. De todo esto se deduce que la vida siempre nos ofrece la posibilidad para darle sentido, con lo que siempre existe la opción de que realmente tenga sentido. También se podría decir que nuestra existencia humana podría ser significativa “hasta nuestro último aliento”; mientras tengamos aliento, mientras permanezcamos conscientes todos somos responsables de las respuestas que demos ante las preguntas de la vida”.

Extracto del libro “El Hombre en busca de Sentido”, de Viktor Frankl.
Ilustración de Ashleigh Corrin para el libro titulado “Layla’s Happiness” de Mariahadessa Ekere Tallie
Sugerencia: Meditación “Introspección Creativa” en el canal de YOU TUBE de Thaïs Capella. Esta meditación nos recuerda que la creatividad es posible, desde nuestras propias casas, con pequeños actos cotidianos. La confianza que puede dar lugar a que emerjan nuevas ideas solo se puede generar desde dentro, para soltar –aunque solo sea en la mente estos breves minutos- el entorno y así liberar energía generativa, creativa y entrar en contacto con nuestra esencia y darnos cuenta de lo que de verdad nos importa.