Los puercoespines son unos roedores que han desarrollado púas que se erizan para poder protegerse ante amenazas externas. Ante el frío invernal, estos animalillos se juntan para arroparse y transmitirse calor unos a otros. Al acercarse, muchos se pinchan con las púas de los otros y han de realizar un acompasado vaivén hasta encontrar la distancia óptima para aportarse abrigo, sin hacer ni hacerse daño.
Esta metáfora –aparentemente paradójica- ilustra lo que ocurre con la mayoría de seres humanos: necesitamos dar y recibir la compañía y el cariño de los demás, reservando a la vez nuestro preciado espacio de silencio e intimidad.
No podemos practicar la compasión sin practicar antes la autocompasión. Si preservamos nuestro espacio y clarificamos nuestras prioridades, cuando nos encontremos con las personas que apreciamos y nos aprecian, podremos estar plenamente presentes, con la suficiente calma y espontaneidad como para poder mostrar nuestra vertiente más auténtica. Sin cumplimientos (cumplo y miento) que nos obliga socialmente a falsearnos por no “quedar mal”, y sin estar mirando el reloj o el móvil, pendientes del poco tiempo que nos hemos permitido, que impide conectar plenamente desde el corazón.
Reflexión: ¿Te gustaría que alguien estuviera contigo sin querer por no hacerte daño?
Al practicar la atención consciente de manera habitual, somos más conscientes de nuestro estar en el mundo y de nuestras relaciones con los demás, responsabilizándonos de nuestra conducta y de nuestras decisiones, aprendiendo a no dañarnos ni hacer daño a los demás…
“Prefiero la incomodidad antes que el resentimiento. Hay momentos en los que me siento incómoda diciendo “no puedo”, o “lo siento, pero no estoy disponible”, pero prefiero sentir esa incomodidad temporal, que encontrarme enjuiciándome o sintiendo resentimiento durante mucho tiempo.
Es importante hacer un esfuerzo para transmitir nuestros límites a tiempo. Para mí hay una relación entre los límites y la compasión que no es negociable”. Las personas más compasivas son las que establecen sus límites”.
Extracto de “The Gifts of Imperfection” de Brenée Brown
Viñeta de la tira cómica “Peanuts” de Charles M. Schulz, protagonizada por Charlie Brown y Marcie.
Recomendación: Meditación nº 18 “Meditación del amor y las relaciones” en www.psyke.es en AUDIOS, permite abrir nuestro corazón para ser conscientes del amor que recibimos de las personas que nos rodean y para saber dar ese amor a todas las personas, nos gusten o no, las conozcamos o no. Desde esta perspectiva de Humanidad compartida, cultivamos también el amor hacia nosotros mismos, conscientes de la necesidad de afecto de todos los seres humanos.