REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

Conductas adictivas: para evitar sentir nuestras emociones desagradables

Nuestro organismo está dotado de diferentes tipos de respuesta ante situaciones amenazantes o estresantes para que podamos defendernos: lucha, huida o parálisis. En nuestra vida cotidiana cuando percibimos estrés o amenaza (ya sea imaginaria o real) solemos responder en base a estas tres posibilidades:

1) REACCIÓN (lucha): bajo los efectos de la reactividad fisiológica generada, expresamos agresividad en base a gritos, reproches, insultos, puñetazos encima de la mesa o similar. Casi siempre aparece el arrepentimiento en cuanto baja la activación emocional…
2) INHIBICIÓN (bloqueo): hacemos como que no pasa nada, cuando por dentro estamos muy activados. Nos “comemos” la rabia, el enfado o el disgusto en lugar de expresarlo. El cuerpo muestra posteriormente esta inhibición en forma de síntomas somáticos: arritmias, hiper-tensión, dermatitis, insomnio, ansiedad, etc.
3) EVITACIÓN (huida): huimos de las sensaciones emocionales desagradables que estamos sintiendo dentro de nuestro cuerpo echando mano de todo tipo de sustancias para amortiguar sensaciones de dolor, desamparo, impotencia, desánimo y un largo etcétera. El alcohol, tabaco, comida, pastillas, juego o trabajo en exceso nos produce placer inmediato y distracción que minimiza las sensaciones físicas y pensamientos catastróficos que acompañan nuestra desazón. Resolvemos el “bajón” a corto plazo, pero luego nos entra la culpa, la vergüenza y el enfado, dando lugar a nuevos eventos internos desagradables que desencadenan la necesidad de nuevas sustancias, generando y reforzando una ADICCIÓN, muy difícil de eliminar.

Muchos expertos aluden a la genética para explicar las adicciones que nos llevan a realizar conductas destructivas, otros a conductas aprendidas en nuestro entorno familiar o social. Hay cada vez más voces que están de acuerdo en que las adicciones suelen encubrir situaciones dolorosas vividas en nuestra niñez. Como no supimos -o no pudimos- gestionar el dolor experimentado, aprendimos estas conductas de evitación.

El Programa de 8 semanas de Reducción de Estrás Basado en Mindfulness (MBSR) nos ayuda a entrenar la atención para que podamos redirigirla cuando nuestra mente nos quiere llevar a lo que “nos apetece”, aunque sepamos que no es nutritivo y nos hace daño. También aprendemos a regular nuestras emociones: reconocerlas, nombrarlas y permitir que estén en nosotros sin que nos asusten y sin intentar evitarlas.
Una mente afligida ve solo una salida. Con una mente en calma ampliamos nuestras opciones y, por tanto, nuestra capacidad de elegir lo que nos sienta bien y promueve nuestro bienestar.

“Los sentimientos de dolor, de “malestar” y de desesperanza no son “cosas en sí mismas”, sino productos de relaciones internas. Así la vulnerabilidad que no se acepta se convierte en pánico, el enfado que no se acepta se vuelve alienación o desesperación, y la pérdida inaceptable se torna en lucha. Cuando se reconocen, el enfado o la vulnerabilidad se convierten en información y en recursos internos. (…). Hacerle frente a la desesperanza constituye a menudo una fase clave en los procesos de permitir y aceptar (…). Hacer frente a dicha desesperanza, en lugar de evitarla, conlleva un proceso de cambio….”

Extracto del libro “Trabajar con las emociones en psicoterapia” de Leslie Greenberg y Sandra Paivio
Ilustración de Bobby Baker para “Diary Drawings: Mental Illness and Me” (Dibujos del diario: la enfermedad mental y yo)
Sugerencia: Meditación nº 16: “RAIN” Esta meditación es una poderosa herramienta que nos ayuda a desengancharnos de trances emocionales en los que a veces entramos y saber volver a la atención consciente. Ayuda a salir de la sensación de separatidad que produce sentirnos víctimas, o del sentimiento de no ser suficientes o del juicio excesivo hacia los demás o hacia nosotros mismos, y volver a esa ternura y amor natural que hay en todos nosotros.