REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

El sueño sirve para desdramatizar los sucesos de nuestra vida

Ante cualquier situación conflictiva que se presente, la típica recomendación de “consúltalo con la almohada” tiene más apoyo empírico de lo que pensamos. Según la investigadora del sueño, Rosalind D. Cartwright, todas las teorías sobre el sueño comparten un mismo hilo conductor: “los sueños modulan y regulan las emociones conflictivas, ya que los estudios muestran que los estados anímicos negativos disminuyen durante la noche”.
Cuando algo que nos ha producido tumulto emocional durante el día se reactiva durante el sueño, pasa por el filtro del ciclo REM (movimiento ocular rápido). En esta fase se produce una fusión entre nuevos y viejos fragmentos de memorias emocionales similares que nos ayudan a actualizar la imagen que tenemos sobre nosotros mismos: “quién soy, qué es bueno para mí y qué no es bueno para mí”.

De esta forma, el sueño diluye la carga emocional del episodio turbulento y prepara al durmiente para despertarse capaz de ver las cosas bajo una luz más positiva. Según Cartwright, no siempre ocurre en una sola noche: “una gran reorganización en nuestra vida produce cambios en nuestra perspectiva sobre nosotros mismos –de esposo a viudo, de casado a soltero- puede necesitar varias noches de reubicación”.

Muchos sueños pueden ser muy terapéuticos si somos capaces de captar sus múltiples vertientes y simbologías:
“Los buenos durmientes siempre tienen la mente activa, repasando las experiencias ocurridas y filtrándolas con informaciones relevantes dignas de preservar, debido a su prominencia emocional. Los sueños no son un sinsentido, ni se comprenden mejor como la expresión de deseos infantiles. Son el resultado de la interconexión de nuevas experiencias con las ya almacenadas en nuestras redes memorísticas.

El sueño supone, pues, además de casi la tercera parte de nuestras vidas, un espacio y un tiempo de descanso nocturno necesario para renovar y afianzar nuestra identidad y nuestra evolución en la vida.

“¿Qué es la vida? Un frenesí
¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción
y el mayor bien es pequeño
que toda la vida es sueño
y los sueños, sueños son”.

Extracto del monólogo de Segismundo de la obra “La vida es Sueño” de Pedro Calderón de la Barca (1635).
Ilustración de Judith Clay para “Thea’s tree”
Frases extraidas del libro The Twenty-four Hour Mind: The Role of Sleep and Dreaming in Our Emotional Lives (La mente 24 horas: el papel de dormir y los sueños en nuestra vidas emocionales).
Sugerencia: Meditación nº 2 “Meditación de exploración corporal” en www.psyke.es en AUDIOS, sirve para aumentar la sensibilidad a las señales de nuestro cuerpo (donde se expresa nuestro mundo emocional), también fomenta la concentración, la estabilidad, y ayuda a calmar la mente. Es un buena práctica recomendable para prepararnos de cara a nuestro descanso nocturno.