REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

La “ayuda intrusiva” es una falta de respeto…

Ilustración de Don Tate para “Ron’s Big Mission” de Rose Blue y Corinne J. Naden

Aunque la ayuda ofrecida vaya cargada de las mejores intenciones, cada uno tiene derecho a vivir su vida a su manera sin tener que escuchar las recomendaciones no solicitadas, por muy sabias que sean. Peor todavía son esos casos en los que hay acciones concretas que nadie ha pedido: que te limpie la casa tu suegra; que te compren comida nutritiva y la metan en tu nevera; que te organicen los armarios de tu casa y un largo etcétera. Estos actos “caritativos” llevan implícitos que “tú no lo sabes hacer bien, y aquí estoy yo para salvarte…”.

De todos los casos, el más inadmisible es que alguien te diga cómo tienes que educar a tus hijos, a no ser que hayas pedido su consejo explícitamente… 

Las frases que comienzan por “tú lo que tienes que hacer…”, repatean bastante, sobre todo cuando seguramente ya “sabes” que lo tienes que hacer, pero no quieres o no te apetece hacerlo. El recordatorio solo sirve para defenderte: “deja de decirme lo que tengo que hacer” o atacar: “y tú cuándo vas a dejar de fumar…”. Al final se genera un diálogo tóxico que tiene pocas salidas y cero productividad, ya que cada cual se aferra a sus posiciones, y encima con mala cara y refunfuñando. 


Pregunto: ¿cuántas veces le has dicho que deje de fumar? Responde alterada: ¡miles de veces…!. Pregunto: ¿ha dejado de fumar? Responde más alterada todavía: ¡¡no!! Entonces queda claro: que él deje de fumar es “tu” necesidad y no la suya. Muchos somos ex-fumadores y sabemos lo que nos molestaba el que nos lo dijeran tantas veces. Al final dejamos de fumar no por la insistencia de los demás, sino por convicción propia. Una noche te pasaste y dijiste, ni uno más.

¿Qué hacer pues ante una situación así?

  1. Cuando la acción del otro te perjudica a ti directamente (que fume en casa y el humo dañino lo recibes tú), estás en tu derecho de poner límites y que no fume delante de ti, a no ser que sea en el exterior.
  2. Puedes no ser cómplice de algo que no te gusta: no le compres tabaco, ni un mechero Dupont para su cumpleaños…

Lo más inteligente -en mi opinión- es ofrecer tu ayuda, del tipo: “si algún día decides dejar de fumar y quieres que te ayude, cuenta conmigo”. Esta no-oposición, aunque parece contra-intuitiva, es la que más puede favorecer que algún día lo deje, si está decidido voluntariamente a hacerlo. 

Este ejemplo se puede extrapolar a cualquier situación que no nos gusta del otro, dándonos cuenta de que es así simplemente porque nosotros no lo haríamos de esa manera. Y eso no es justo. Somos distintos y tenemos derecho a serlo, responsabilizándonos de lo que hacemos y asumiendo las consecuencias de nuestros actos: ¡Siempre!

Por eso es imprescindible que identifiquemos nuestras necesidades y las diferenciemos de las de los otros cuanto antes. El curso Avanzado de Comunicación No Violenta Basada en Mindfulness (CNVBM) nos ayuda a evitar el conflicto manteniendo nuestra asertividad, sin ser intrusivos. Solo observándonos y tomando consciencia de cómo nos comunicamos, podremos reconducir nuestra forma de dirigirnos al otro y, por “contagio”, su forma de hablarnos es posible que también cambia… 


Siento que tus palabras me sentencian, me juzgan y me apartan de ti;  pero antes de irme, tengo que saber si eso es lo que quieres decirme.  Antes de erigirme en mi defensa, antes de hablar herida o asustada, antes de levantar esa pared de palabras, quiero saber si verdaderamente he escuchado bien. Las palabras son ventanas o paredes; nos condenan o nos liberan…”.


Ilustración de Don Tate para “Ron’s Big Mission” de Rose Blue y Corinne J. Naden

Extracto de la poesía “Las palabras son ventanas o son paredes” de Ruth Bebermeyer 

Sugerencia: “Meditación nº 4: Aquí y Ahora: Mente-Cuerpo-Mundo”.

Esta meditación nos ayuda a observar nuestra mente y detectar pensamientos enjuiciadores y limitantes para tomar distancia. Al poner la atención en el cuerpo, es posible que descubramos la tensión acumulada provocada por esos pensamientos. Finalmente, poniendo atención en nuestro mundo, aquí y ahora, volvemos al presente y tenemos más capacidad de decidir cómo queremos responder a la situación que tenemos delante, sin dejarnos arrastrar por la niebla mental que tanto nos ofusca. Buena práctica…