Para muchos de nosotros ver un abuelito volando por el aire (esa semilla blanca del diente de león) y pedir un deseo es un acto casi automático. No lo hacemos por superstición. Ya lo hacíamos de pequeños y por eso es un ritual que despierta el niño que llevamos dentro. Y también porque, por un instante, sentimos la posibilidad de algo nuevo.
El abuelito vuela solo unos segundos. Ese soplo fugaz nos recuerda lo efímero, y al verlo impulsivamente proyectamos en él una cierta esperanza. Si te pasa ahora de mayor (a mí me pasa) te invito a hacerlo ahora de forma más consciente. Cuando te ocurra, conviértelo en una micro-pausa para escuchar lo que realmente necesitas, no lo que la mente te exige. Y no razones tu respuesta. Deja que tu cuerpo se exprese y que salga lo primero que aparezca desde muy adentro. Es posible que te sorprendas. El cuerpo es más sabio que la mente.
Muchas veces pedimos deseos como si lanzáramos un SOS al viento: más desde la carencia que desde la claridad. Queremos que algo cambie, pero no nos detenemos a preguntarnos qué y por qué. Antes de pedir un deseo, averigua qué parte de ti lo formula: ¿la que está huyendo, o la que quiere crecer? Porque la felicidad no se construye a base de rescates mágicos, sino de momentos cotidianos donde nos volvemos honestos con nosotros mismos.
Y ahí está el verdadero poder del abuelito: no que el viento cumpla tu deseo, sino que tú despiertes lo suficiente para no mentirte. Para no aplazarte. Para atreverte a querer en serio. Porque la semilla vuela, sí, pero quien planta e inicia los cambios después eres tú.
Así que la próxima vez que veas uno flotar, respira. Mira cómo se eleva. Pregúntate qué estás intentando soltar, y qué estás preparado para sembrar. Porque el deseo que nace desde la evasión se evapora. Y el que nace desde la verdad, ese sí tiene posibilidades de echar raíces. Pues somos más felices cuando elegimos deseos que van en línea con nuestra esencia y no con nuestras fantasías.
La felicidad no depende de que hagas grandes cambios en tu vida;
se construye con pequeños momentos en los que haces una pausa,
te sinceras contigo mismo y eliges lo que realmente está alineado contigo.
Cita de la Dra. Judith Joseph, psiquiatra y autora de “High Functioning: Overcome Your Hidden Depression and Reclaim Your Joy”. 2025.
Ilustración de la poeta Rachel Hébert, para su libro “The Book of Thanks: A Catalogue of Gratitudes”. 2024
Sugerencia: Meditación n. 26 – “Meditación de la Felicidad Genuina”.
En esta meditación nos centramos en la imaginación, el aspecto creativo de la consciencia, y proponemos cuatro preguntas para indagar en lo que nos hace felices, en lo que necesitamos para lograr esa felicidad; en lo que podemos cultivar en nosotros mismos y también aportar al mundo para aspirar a sentir la felicidad genuina. Buena práctica…