REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

Con «conciencia» podemos convertir las rutinas mecanizadas -que muchas veces nos someten- en rituales sencillos y mágicos que nos liberan

“Siempre acaba todo igual”: La frase que acompaña a esta ilustración nos recuerda que si no despertamos y ponemos consciencia, nuestro piloto automático acaba imperando convirtiendo cada día en una rutina mecanizada.

No se trata de eliminar rutinas necesarias para vivir en este mundo caótico y poder acoplarse al engranaje horario que marca el ritmo laboral y social. Se trata más bien de saber discernir entre la rutina y el ritual, que aspira a adornar con cierta gracia -y hasta magia- las facetas más mundanas de la vida a través de la toma de conciencia.

Necesitamos la rutina para poner orden y generar quietud en tiempos turbulentos, pero justo esa rutina no puede ser automatizada hasta el extremo de no darnos cuenta de que ha desaparecido un día entero de nuestras vidas sin habernos percatado. La rutina nos sirve de plataforma de estabilidad desde la que nos podemos permitir el lujo de observar el mundo con ojos nuevos, con apertura, curiosidad y sin juicio…

“Generalmente repetimos nuestros actos una y otra vez. Por la mañana, sacamos al perro, hacemos café, leemos la prensa, ayudamos a quien corresponda para que se incorpore al día. Hacemos nuestro trabajo. Por la tarde llegamos a casa, dejamos nuestras llaves y abalorios, nos quitamos la ropa que nos constriñe, sacamos al perro y nos hacemos un té o una copa…Amo los rituales y la repetición. Sin ellos sería como un globo con un pinchazo silencioso”

Transfromamos la rutina en ritual interponiendo la magia de la “conciencia” que cultivamos con la práctica de Mindfulness, que libera, no somete, pues hace espacio a la magia inherente al propio milagro de la vida y de lo cotidiano…

“Se trata de hallar sentido, belleza, amor y amabilidad en este mundo moderno difícil y -a menudo- alienado. El milagro es saber que estamos aquí y, a pesar de lo desarmados que hayamos podido sentirnos la noche anterior, despertamos cada mañana y comprobar que seguimos aquí. Y es fabuloso solo ser (…).
Cuando reposada en tu mesa, puedes saborear tu café, contemplar a través de la ventana las ramas de los árboles, y luego volver tu mirada a la prensa o a un libro, todo parece estar bien, y puede que eso sea todo lo que tengamos. Aunque esta reflexión puede abrumar a muchas personas, he descubierto que la maravilla de la vida reside en las pequeñas cosas cotidianas”.

Extracto de “Stitches”, de Anne Lamott
Ilustración de Catherine Lepage, para “Thin Slices of Anxiety: Observations and Advice to Ease a Worried Mind” (La ansiedad a finas rebanadas: obervaciones y consejos para aliviar una mente preocupada)
Sugerencia: Meditación nº 04 “Meditación aquí y ahora: mente-cuerpo-mundo” en www.psyke.es. Es aconsejable que la aprendas y apliques sin guía los minutos que tengas disponible, estés donde estés, y en cualquier momento del día. Aúna tres anclajes, respiración, sensaciones corporales y sonidos, en una sola meditación, para que practiques aprender a pararte, detener el piloto automático y preguntarte: ¿cómo está ahora mi mente? ¿cómo está mi cuerpo? ¿cómo está mi mundo? Aumenta el sentido de presencia, trayendo la conciencia a lo que estés haciendo en ese momento.