REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

La atención no pide permiso. Se percata de aquello que nos interesa y nos orienta para fijarnos solo en eso

En esta ilustración contemplamos una escena que se repite con asiduidad: el adulto “atiende” una conversación por el móvil, mientras el niño –que está en plena “mente de principiante” gracias a su etapa evolutiva- aprecia las flores que crecen en medio del asfalto.

El arte de saber mirar las cosas con ojos nuevos ha de ser reaprendida.

Y es que si no paramos a reflexionar intencionadamente, «cómo vivimos nuestros días en la actualidad es cómo pasaremos el resto de nuestra vida». Es así cómo nos puede llegar a dirigir nuestro particular piloto automático.

Y la vida urbana es lo que más nos desvía del significado y propósito de nuestras vidas, ya que nos aleja de la naturaleza y difumina las referencias que nos recuerdan que formamos parte de algo superior, de algo que nos une como humanos y de la tragedia de saber –conscientemente- que no vamos a estar aquí siempre.

Para no perdernos en las aflicciones mentales cotidianas, hemos de comprometernos a volver nuestra atención al presente. La práctica de Mindfulness nos ayuda a “pillarnos” cuando la vida ajetreada nos distrae de lo que para nosotros es principal: nuestros valores y aquello que da sentido a nuestras vidas.
PASOS:
1) PILLARNOS: Nos damos cuenta de que estamos reconcomiéndonos internamente con algo que nos está sentando mal.
2) OBSERVAR y ACEPTAR: Sin enfadarnos, ni hacer de ello un problema, simplemente nos percatamos y reconocemos nuestra tendencia, nuestro patrón.
3) SOLTAMOS: no podemos dejar ir aquello que no hemos aceptado previamente.
4) PRESENTE: volvemos nuestra atención –escoltándola amablemente- a lo que estemos haciendo en ese momento, con plena atención, curiosa y abierta a la experiencia.
Según la filósofa francesa, Simon Weil: “La atención es la más rara y la más pura forma de mostrar nuestra generosidad”.
Atención, pues, a nuestros seres más queridos, a la naturaleza y a la vida misma, efímera y enriquecedora siempre, si sabemos apreciarla con apertura en toda su intensidad…

“Un hombre solo acoge aquello para lo que está preparado. Escucha y aprehende lo que ya ‘medio-sabe’. Si algo no le concierne, o está fuera de su línea tanto por experiencia como por intelecto, y no atrae su atención, por muy novedoso o valioso que sea: si es pronunciado, no lo escucha, si está escrito, no lo lee y, aunque lo leyera, no le llevaría a la reflexión. Cada persona, pues, va avanzando así por la vida con todo lo que ha escuchado, leído, observado y viajado. Sus observaciones van formando una cadena y los fenómenos o hechos que no pueden sumarse a esa cadena, no son ni siquiera contemplados”.

Extracto del “Diario de Henry David Thoreau (1837-1861)”
Ilustración de Sydeney Smith, para “Sidewalk Flowers” (Flores en la acera) de JonArno Lawson, un canto al presente.
Sugerencia: Meditaciones nº 3a, 3b y 3c Meditaciones: sentados con la “respiración”, con “el cuerpo” y “los sonidos” en www.psyke.es. Tres meditaciones breves (10m) que nos ayudan a entrenar la atención asentando nuestra mente sobre tres anclajes: la respiración, el cuerpo y los sonidos. Al entrenar la atención, somos más capaces de virarla suavemente hacia lo que nosotros conscientemente queremos y no hacia donde nos lleva constantemente nuestra mente, sesgada en negativo, por nuestra evolución.