REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

Una célula se convierte en un ser humano con un corazón, una mente y toda una vida por delante

El milagro de la gestación es un misterio que se escapa al entendimiento humano. Es demasiado preciso, perfecto y precioso como para pensar que es solo fruto de la unión de microscópicas partes de dos seres humanos. El casi-ser generado y plantado dentro del útero materno (del tamaño de una semilla de sésamo), desarrolla brazos, piernas, dedos, y un órgano fundamental –el corazón- y sus primeros sentidos, el olor y el sonido.

En el tercer mes se forma su minúsculo y frágil esqueleto, y en el cuarto ya tiene huellas dactilares capaces de diferenciarlo de cualquier otro ser humano. Asombroso…

Lo que más impresiona es que todos nosotros hemos pasado por este increíble proceso sin recordarlo ni tener consciencia de ello. No vamos andando por ahí en constante fascinación cuestionándonos cómo es esto posible, hasta que un nuevo despertar a la vida te toca el corazón.

Decía el poeta, filósofo y científico Loren Eiseley: “se nos olvida que la naturaleza misma es un enorme milagro que trasciende la realidad de la noche y de la nada. Se nos olvida que cada uno de nosotros en su vida personal repite este milagro”.

Nada más nacer el bebé descubre la vista, aun incipiente, y rastrea el exterior de su antes limitada y segura guarida. Todo es nuevo, todo está por descubrir. Su mente es absolutamente principiante y absorbe todo lo que le llega con una tremenda curiosidad y sin ninguna prisa, pues todavía no sabe lo que significa el tiempo, ni las obligaciones, ni distingue lo que está bien de lo que está mal. Está en el puro presente, con sus cinco sentidos –si tiene la enorme suerte de poseerlos- acogiendo todo lo que emerge ante sí sin juzgarlo ni posicionarse a favor o en contra.

¿No es ese estadio el mejor de los posibles?

Re-aprendamos a volver una y otra vez al presente, a la aceptación de lo que hay, a la gratitud hacia la vida misma. Despidamos con honores a los que se han marchado, conscientes de haber disfrutado de su compañía, y demos la bienvenida a los que acaban de llegar, con la esperanza de que sus primeros pasos sean los más acertados para su vida…

“Escucha
el sonido de tus pasos-
el sonido de todos nosotros
y mi propio sonido.

Respira
huele el aire.
Mi aire es el tuyo y el de todos nosotros,
tu aire es el mío.

Tu corazón puede abrazarlo todo.
Incluyendo el mundo-
su oscuridad y su luz.

Incluyendo tu historia,
incluyendo mi historia-
incluyendo la historia
de todos nosotros…

Extracto del libro “Listen” de Holly M. McGhee.
Ilustración: Huella de mi primera y preciosa nieta Álex (nacida el 21-2-21), a quien dedico esta entrada.
Sugerencia: “Meditación de Gratitud” en www.psyke.es. Esta meditación ayuda a abrir nuestro corazón y saber ver todo lo que nos rodea y que pasa la mayoría de veces inadvertido. Empezamos por sentir ya agradecimiento por la propia sensación de respirar, que es vida pura, y aprendemos a ampliar nuestra mirada para percibir todo lo que la vida nos regala.