REFLEXIONES TERAPÉUTICAS PARA INICIAR LA SEMANA CON LA INTENCIÓN DE VIVIR EL PRESENTE Y ASPIRAR A UNA VIDA PLENA CON SENTIDO

“Todos somos candidatos a sufrir un trastorno mental. Necesitamos herramientas para prevenirlo»

depresión

El 7 de octubre fue el Día Europeo de la Depresión y el 10 el Día de la Salud Mental. Acaba de aprobar el gobierno español medidas para subsanar el impacto que ha tenido la pandemia en las mentes de nuestros conciudadanos.

Bienvenidas sean, aunque tarde para muchas personas que ya se han ido sin haber podido vislumbrar una luz lo suficiente potente como para quedarse aquí con nosotros. Diez suicidios al día, en un país mayoritariamente “alegre” por su clima, su luz solar, su geografía próxima al mar, su gastronomía natural y su cultura humana de tocarse, besarse y celebrarse compartiendo…

Este no-contacto ha tenido un precio altísimo en nuestra salud mental. Los estudiosos del estrés saben que su efecto nunca aparece “mientras” uno está estresado, pues el organismo está demasiado ocupado en cumplir con las necesidades inmediatas para mantenerse vivo. Así es la supervivencia.  Tú le pides al cuerpo energía suficiente para resolver y el cuerpo te da y te sigue dando, sujetando la barbilla justo por encima de la corriente del río, hasta que te paras…

Y ojo, porque cuando finalmente decides pararte para descansar, y cuando menos te lo esperas, el cuerpo te dice “ahora págame…” Es como si vendieras tu alma al diablo y te extrañara que viniera después a reclamar su deuda…

Mirad si no es así con lo ocurrido en la pandemia: muchos hemos sostenido el soponcio con gesto «aceptativo» e incluso desafiante “yo puedo con esto”. El resultado posterior es que el estado anímico ha bajado -en general- en todas las personas, tanto en las privilegiadas como en las que han sufrido percances, del tipo que sea. Pasadas las tremendas restricciones (recordad), hay quienes ahora no saben gestionar las salidas. Muchas personas siguen sin querer salir, adaptadas y protegidas en su particular guarida. Las que sí lo hacen, se lo beben y se lo comen todo…luego llegan a sus casas con la tripa llena y el alma vacía. Y se preguntan ¿qué es de mi vida?

Siendo animales sociales, el precio prolongado del no-contacto está siendo carísimo…y se llama estrés, y nos acecha e invade en todas las edades.

Por eso es importante entender el estrés, porque sino es posible que solo pensemos –erróneamente- que ocurre en los despachos sobrecargados. No es así. El estrés hace sus estragos en cualquier ámbito. Cada vez que uno percibe que la demanda externa es superior a sus recursos para afrontarla, habrá estrés. Llevad esta definición a todas las situaciones.

Muchos mayores, ya conscientes de su finitud, quisieran volver atrás para vivir la vida que se han negado a sí mismos por cumplir con la normativa familiar y social. Entran en la depresión viviendo en el pasado que ya no se puede enmendar. Nadie les dice que hicieron lo que pudieron y que lo importante ahora es disfrutar de lo que tienen viviendo con los ojos bien abiertos en el puro presente. No lo saben hacer. No se les ha enseñado…

En el caso de los más jóvenes: son los que más están sufriendo la lacra de la nueva era de redes sociales, expuestas y, por tanto, torturadoras por la comparación envenenada que fomentan de “no soy suficiente”. Si no tienen la foto adecuada, en el lugar que toca, se desesperan. Pueden acabar mirando al amigo como un enemigo en potencia si amenazan su supremacía en las redes.

Que no se engañen: las personas más aparentemente felices en sus exposiciones al público, suelen ser las más desesperanzadas. Es el error de buscar el reconocimiento y el amor externo para sentirse amada. Cuando la verdadera fuente del amor puro está dentro de nosotros, y está esperando ser descubierta por nosotros mismos… 

No nos quedemos atrás y prevengamos antes de que sea demasiado tarde. No solo por nuestro propio bienestar, que también, sino por el bienestar de las personas que nos rodean…   

“Mi «tormenta perfecta» no fue nada permanente. Pero, por supuesto, está lejos de ser la última tormenta a la que me enfrentaré. Habrá muchas más. La clave está en hacer hogueras en las que puedas calentarte mientras esperas a que pase la tormenta. Estos fuegos -las rutinas, los hábitos, las relaciones y los mecanismos de supervivencia que construyas-  ayudan a mirar la lluvia y a su vez poder ver fertilizante en lugar de una simple inundación. Si quieres ver el verde más exuberante de la vida (y es eso lo que todo deseamos), te tendrás que dar cuenta de que el gris forma parte del ciclo natural”

Extracto del escritor Tim Ferris para su libro Tools of Titans: The Tactics, Routines, and Habits of Billionaires, Icons, and World-Class Performers.

Ilustración de Bobby Baker para “Diary Drawings: Mental Illness and Me” (Dibujos del diario: la enfermedad mental y yo)

Sugerencia: Meditación nº 11: “Cultivando la Autocompasión” en www.psyke.es. Evocamos una escena que hemos experimentado en nuestra vida, en la que nos sentimos especialmente queridos, seguros, acogidos plena y amorosamente. Retenemos esa energía amorosa y tierna en nuestro cuerpo y aprendemos a traernosla hacia nosotros mismos con ternura. Poco a poco vamos cultivando esa sensación de plenitud y confianza en nuestro interior.